El tenista de El Palmar, tras su reciente título en Australia, entra en una selecta lista de campeones. Siete títulos de Grand Slam le contemplan. ¿Cuál es su techo?
Open de Australia, terreno conquistado
El mundo del tenis se rinde ante Carlos Alcaraz. No puede ser de otra manera. A sus 22 años, el murciano completó el Career Grand Slam en Melbourne después de derrotar a todo un mito viviente como Novak Djokovic en una final que ya forma parte del libro de heroicidades del deporte español. Porque sí, lo que ha conseguido este sonriente chico de El Palmar es anómalo y fuera de lo común. Desde fuera todo parece más sencillo, pero como reconoció el propio protagonista, existe mucho trabajo detrás de estos éxitos: «Para ser número 1 se necesita mucha disciplina», respondió el vigente campeón del Open de Australia a los medios españoles desplazados hasta las Antípodas.
En 2021, un imberbe Carlitos disputó, y ganó, su primer partido en un Grand Slam. Fue precisamente el Melbourne Park, el mismo lugar que, cinco años más tarde, lo elevó a los altares del deporte rey de la raqueta. Quién se lo iba a decir. Un lustro después de su aventura inicial en un Major, el Capitán Garfia ya puede decir, de pleno derecho, que su nombre ya es eterno. Es lo que tiene haber conquistado las cuatro grandes plazas del tenis mundial en tiempo récord. Nadie había conseguido tal hito a tan temprana edad. Una gesta que coloca a Charly en el santoral tenístico hasta el fin de sus días.
El nombre de Carlos Alcaraz, entre los elegidos
Una vez Alcaraz levantó al cielo de Melbourne el trofeo Norman Brookes, circuló por redes una pregunta en la que merece la pena pararse a reflexionar: ¿Qué lugar ocupa Carlos en la historia del tenis? Vencer en los cuatro Slams es una misión reservada exclusivamente para las leyendas. De hecho, solo cinco tenistas habían sido capaces de hacerlo en la Era Open: Rod Laver, Andre Agassi, Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Club selecto donde los haya. A favor del palmareño juega que es el más joven en alcanzar esta hazaña. Punto a favor.

Los siete trofeos de Grand Slam que figuran en el palmarés del pupilo de Samuel López le permiten sentarse a comer en la mesa de los más grandes jugadores que han empuñado una raqueta. Superados Courier, Becker, Murray o Edberg e igualados McEnroe y Wilander, a tiro de piedra están los ocho títulos de Agassi, Lendl y Connors, todos considerados auténticas leyendas. Más lejos, aunque perfectamente alcanzables, quedan los 11 de Borg y los 14 de Sampras. Ya en el primer escalafón aparece el Big Three, patrimonio histórico del tenis. Aún parece pronto para batir a Roger Federer (20), Rafael Nadal (22) y Novak Djokovic (24). La parte positiva para Charly es que el tiempo y la escasa competencia (Sinner es el único que le discute su dominio), juegan a su favor.
«Su carrera parece ir encaminada hacia algo único» dijo un tal Rafa Nadal unos meses atrás. A su manera, con esa sonrisa que le caracteriza y sin perder nunca la humildad, Carlos ha ido ganándose un hueco entre los mejores. Ya pocos dudan de su talento, madurez y saber estar en pista. Uno no se proclama heptacampeón de Grand Slam por obra del espíritu santo. Posee todos los atributos de un campeón legendario y solo el tiempo dirá que lugar ocupa en los libros de historia una vez qué su carrera llegue a su fin.






