Carlos Alcaraz volvió a demostrar en Indian Wells que su competitividad es uno de sus mayores rasgos. El murciano logró sacar adelante un partido complicado ante el francés Arthur Rinderknech por 6-7(6), 6-3 y 6-2, en un encuentro que empezó cuesta arriba pero que terminó resolviendo con autoridad.
El primer set fue muy igualado. Rinderknech se apoyó en un servicio potente y en un juego agresivo para mantener a raya al español. Ninguno de los dos consiguió romper el saque del rival y el parcial se decidió en el tie-break. Allí el francés estuvo más acertado en los puntos decisivos y se llevó la manga inicial, poniendo contra las cuerdas a Alcaraz desde el inicio.
El español reaccionó en el segundo set. Empezó a encontrar mejores sensaciones desde el resto y a dominar los intercambios desde el fondo de pista, elevando el ritmo del partido. En ese momento llegó también un pequeño susto cuando sufrió una torcedura de tobillo que obligó a detener el juego brevemente. Aun así, pudo continuar sin aparentes problemas y mantuvo el control para igualar el encuentro.
En el tercer set, Alcaraz ya fue claramente superior. Consiguió un break temprano que le dio ventaja y, a partir de ahí, su juego fue creciendo mientras el de su rival perdía consistencia. Con mayor intensidad y precisión, el murciano terminó cerrando el partido con solvencia.
La victoria le permite avanzar a los octavos de final del torneo californiano y seguir con su gran dinámica de resultados. Además, mantiene su pleno de victorias frente a Rinderknech y prolonga su excelente inicio de temporada. Una vez más, Alcaraz dejó claro que, incluso cuando el partido se complica, su determinación por ganar suele acabar marcando la diferencia.





