Tiene que producir ocho goles para mantener su racha en Champions
Vinícius Junior es uno de los jugadores más desequilibrantes del mundo. Cuando está en su mejor versión no admite comparación con cualquier otro futbolista. En la Champions League se ha cansado de evidenciarlo en las últimas temporadas. Desde que rompió su potencial en la temporada 21/22 no ha fallado: mínimo diez goles producidos entre tantos y asistencias. Lleva cuatro cursos consecutivos marcando su suelo en esa cifra, sin embargo, parece muy lejana en esta edición. Con solo dos asistencias y ningún gol, le queda mucho camino para alcanzar los dobles dígitos y no tantos partidos.
El reloj corre en su contra
A Vinícius no le queda mucho tiempo si quiere mantener esta racha. Le restan tres partidos de liguilla ante el Manchester City, Mónaco y Benfica y las rondas eliminatorias. Todo parece indicar que el Real Madrid va a clasificar a octavos de final sin necesidad de pasar por el playoff, por lo que le se quitarán dos partidos más. El resto depende de la versión que Vini muestre y de lo lejos que llegue el club blanco en la competición, y, a juzgar por lo visto, ninguna es una certeza.

No llegar a los diez goles producidos no es un fracaso, pero quedar lejos podría verse así. El brasileño ha acostumbrado a lo largo de los años a ser el mejor jugador de la competición, pero sus tristes dos asistencias, producidas ante Olympiacos, hacen justicia al nivel tan irregular del último año y medio. Unos número mediocres para un talento de su nivel. A pesar de llevar cuatro titularidades en cinco partidos no había conseguido aportar nada hasta el miércoles, ni siquiera contra el Kairat kazajo al que el Real Madrid endosó cinco. Pero no es solo el gol, es el juego que no termina de arrancar, no termina de volver ese Vini que enamoró a todo el madridismo.
De cualquier manera, no son muchos los jugadores que lleguen o igualen sus cuatro temporadas consecutivas generando diez goles en UCL. Solo le supera, Cristiano Ronaldo, el mejor jugador de la competición, con ocho cursos consecutivos (10/11 – 17/18) y le iguala su compañero, Kylian Mbappé (19/20 – 22/23). Leo Messi pudo enlazar tres temporadas de más de diez tantos producidos. Otras leyendas como Benzema, Henry, Neymar, Figo, Ronaldinho o Haaland no consiguieron récords así.
El glorioso recorrido de Vinícius en la Champions
Si se habla de Vinicius en estos términos o se pone su nombre en estas estadísticas no es casualidad. Vini Jr. es el mejor jugador que la Champions League ha visto desde que Cristiano Ronaldo dejó Europa. No son los número únicamente, son las actuaciones constantes y cíclicas. El carioca tenía una cita con la magia cada miércoles. Por ello se le echa de menos. Por ello sorprende que se vaya a acabar esta racha. Un jugador con esta relación con la competición, que siempre ha demostrado estar por encima de los partidos. Quizá la exhibición contra el Olympiacos sea un punto de inflexión en la confianza de Vini y vuelva a esa versión Balón de Oro que mostró hace no mucho.
Parece que fue ayer cuando un joven y criticado Vinícius empezaba su historia de amor con la Copa de Europa. En el Di Stefano, un doblete al Liverpool para dejar el pase a semifinales encarrilado en el curso 20/21. Ya han pasado seis temporadas. Al siguiente año llegó el despertar final de Vini bajo las órdenes de Carlo Ancelotti. Cuatro goles y seis asistencias, su primera edición con dobles dígitos. Más allá de eso, son las exhibiciones que le llevaron a ganar su primera orejona, con goles en semifinal y final para dar el título. La Champions de las remontadas tiene a Benzema y a Courtois de protagonistas, pero Vinícius fue un secundario de lujo.

Su historia idílica siguió. En la 22/23 fueron siete tantos y cinco pases de gol, siendo la cabeza de un equipo que iba a la deriva en muchos contextos. Aún así, Vini fue capaz de comandar al Real Madrid a unas semifinales que, a pesar del marcado abultado en el Etihad, empezó ganando la eliminatoria con un golazo del brasileño desde fuera del área. Con la llegada de Bellingham y la salida de Benzema comenzó la 23/24, que acabó con otro gol en la final y otra Champions más en el palmarés del ‘7’. Otros diez goles producidos y la certeza de que siempre iba a aparecer Vini para salvar a su Madrid. Incluso en una mala temporada como la pasada, fue capaz de llegar a los dobles dígitos con ocho goles. Es su competición y, aunque complicado, todavía es capaz de redimirse.
Vinícius se enfrenta ahora a un desafío que él mismo construyó a base de noches inolvidables. Mantener esta racha ya no es solo cuestión de números, sino de recuperar esa versión dominante que convirtió cada partido europeo en un evento inevitable. Si no llega a los diez goles producidos, no será una señal de decadencia, sino de que incluso los más grandes atraviesan etapas de transición. Lo que sí marcará la diferencia es si, en medio de un curso irregular, vuelve a aparecer ese futbolista que hacía temblar la Champions con cada arrancada. Todavía quedan partidos y todavía queda Vini: su historia en la competición siempre ha avanzado así, entre dudas iniciales y explosiones finales. No sería extraño que volviera a escribir otro capítulo cuando todos creen que ya no llega a tiempo.
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