El murciano levanta su primer título en Montecarlo tras imponerse (3-6/6-1/6-0) a Musetti en una final algo extraña y regresa a la segunda posición del ranking mundial.
Alcaraz aprovechó la situación
La espera ha merecido la pena. Tras unos meses repletos de dudas, con duras derrotas en Australia, Doha, Indian Wells y Miami, ya podemos decir que Alcaraz está de vuelta. Ha tenido que llegar la gira sobre tierra batida para rescatar a un Carlitos que parecía algo desconcertado en los últimos tiempos. En Montecarlo, de menos a más durante todos sus partidos, Carlos sonríe de nuevo. Prueba de ello, su triunfo ante un extenuado Musetti en la gran final. El choque empezó mal para el Prodigio de El Palmar, pero sus recursos y la fatiga de Lolo, le dieron la vuelta a la contienda para sumar un nuevo trofeo a las vitrinas, el segundo de la temporada (tras Róterdam), el primero en el Principado y el sexto en eventos Masters 1000.
El Masters 1000 de Montecarlo es uno de esos certámenes marcados en rojo en el calendario, todo un clásico de las primaveras tenísticas. Sobre la arcilla monegasca, cuatro tenistas de La Armada habían dejado grabado su nombre en el trofeo: Rafael Nadal (11), Sergi Bruguera, Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero (2). Desde hoy, Alcaraz ya pertenece a ese selecto club. Además, el triunfo a orillas del mar Mediterráneo viene con doble premio, ya que Charly supera a Alexander Zverev en el ranking ATP y recupera la segunda posición del escalafón mundial.

La organización del torneo había adelantado la hora de la final (en principio se iba a disputar a las 15:00) debido a las incesantes lluvias que amenazaban al Montecarlo Country Club. Así, pues, tanto Carlos como Lorenzo saltaron a la pista Rainier III a eso de las 12:00. El inicio de la final no pudo parecerse más al día: nublado y disperso. Alcaraz, contagiado por la frialdad del ambiente, estuvo muy errático (14 errores no forzados) durante buena parte del primer set. Musetti, que derrocha talento y está cada vez más cerca del Top 10, supo aprovechar la situación y, minimizando sus fallos, desesperó al español y se apuntó el primer set. Tocaba remar. Una vez más.
La inercia cambió nada más iniciarse la segunda manga. Musetti, tocado físicamente tras la batalla ante De Miñaur en semifinales, acusó el cansancio y quiso acortar los puntos a la desesperada. Mientras tanto, Alcaraz, que experiencia tiene un rato, elevó su nivel y, a partir de ese momento, la final se terminó. No hubo más tutía. La superioridad española fue manifiesta.
«No es así como quiero ganar un partido. Pensando en Lorenzo, ha tenido una semana muy difícil, con partidos largos e intensos. Me da pena que acabe así uno de sus mejores resultados. No es fácil. Ojalá no sea nada grave y esté al cien por cien pronto», aclaró Alcaraz a pie de pista con respecto a la lesión que Musetti sufrió a comienzos del tercer set. En cualquier caso, la victoria sabe especialmente bien por qué el pupilo de Juan Carlos Ferrero no ganaba un gran título desde Wimbledon 2024. Chute de energía de cara al resto de la gira. Próxima parada, el Conde de Godó.
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