Contundente triunfo (6-2/6-4) del murciano sobre Shapovalov para instalarse, por cuarto año consecutivo, en los octavos de final de Indian Wells. El ganador del duelo entre Monfils y Dimitrov, próximo oponente.
Coser y cantar para Alcaraz
Carlos Alcaraz avanza con paso firme en el desierto californiano. El murciano, campeón defensor y principal candidato al título tras las eliminaciones de Djokovic y Zverev, puso la directa y aplastó a Denis Shapovalov (28 ranking ATP) para asegurar, por cuarta temporada consecutiva, su presencia en los octavos de final del Masters 1000 de Indian Wells. Las sensaciones, una vez más, fueron inmejorables. El miércoles, ante el ganador del Monfils vs Dimitrov, buscará los cuartos de final en uno de sus torneos predilectos.
Como un auténtico cohete ha comenzado Carlos Alcaraz su camino hacia el tricampeonato en el Valle de Coachella. Si la versión que ofreció ante Halys en su debut ya fue convincente, ante Shapovalov, un adversario más complejo, Carlitos dio el do de pecho. Sin piedad, sin miramientos. Volando. Ni siquiera la condición de zurdo del canadiense alejó al palmareño de su objetivo. De hecho, frente a jugadores zurdos, el cuatro veces campeón de Grand Slam mantiene un récord realmente positivo: 32 victorias y 9 derrotas.

La puesta en escena de Alcaraz fue demoledora. Desde el primer juego, demostró que el idilio que mantiene con el desierto californiano no es fruto de la casualidad. Controla y maneja la escena. Sus derechas, altas y potentes, hicieron estragos en el revés a una mano de Denis, impotente de principio a fin. El primer set puso de manifiesto la gran diferencia que existe entre ambos tenistas a día de hoy. En apenas 40 minutos, Charli cerró un parcial impoluto, sin fisuras. Incluso tuvo la opción, con su servicio, de endosarle un rosco al canadiense. Finalmente, el vigente campeón impuso su ley. 6-2.
No bajó los brazos Shapovalov tras su paso por el vestuario. Tampoco lo hizo Alcaraz, que lejos de caer en desconexiones, tan habituales como perjudiciales para su tenis, mantuvo el orden. Esperó su momento y ese momento llegó. En parte porque las dobles faltas (8 en total) de Shapo ayudaron y mucho. Con 3-3 en el marcador, el pupilo de Juan Carlos Ferrero activó el piloto automático y, sin más dilación, certificó su decimocuarta victoria al hilo en Indian Wells. Ahí es nada.
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