Alcaraz presenta candidatura

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Remontada (6-7/6-3/6-4/6-4) del murciano ante Rublev para volver a pisar los cuartos de final en Wimbledon. Allí le espera Cameron Norrie. El saque, esta vez sí, funcionó.

Alcaraz reacciona y remonta

Mientras Jannik Sinner y Novak Djokovic apalizan a sus rivales en su respectiva parte del cuadro, otro candidato al título, Carlos Alcaraz, continúa solventando a su manera las adversidades que se le presentan por el camino. El Prodigio de El Palmar tiene su propia forma de actuar, tan lícita como la del resto. Cualquiera se atreve a ponerle algún pero a un jugador que encadena 22 triunfos consecutivos y no pierde desde el mes de abril. El caso es que Carlitos, sin excesiva brillantez y con margen de mejora de cara a lo que viene, ya está, por tercer año seguido, en los cuartos de final de Wimbledon tras superar a un batallador Rublev. Solo Cameron Norrie le separa de una nueva semifinal de Grand Slam.

Pasito a pasito y, pese a que la lógica hace pensar que su mejor superficie debería ser la tierra batida, Carlos Alcaraz va forjando un imperio sobre la hierba. Ese terreno incómodo para el tenis nacional durante décadas y décadas, es un vivero de alegrías para el pupilo de Juan Carlos Ferrero. Con su victoria ante Rublev, el bicampeón de Wimbledon alcanzó la estratosférica cifra de 33 triunfos en 36 encuentros disputados en césped. Más de un 90% de éxito. Ni siquiera grandes leyendas como Boris Becker, Roger Federer, Novak Djokovic o Rafael Nadal pueden decir lo mismo. Además, su racha victoriosa (18 victorias sin fallo) en La Catedral pone en aviso a esos dos titanes que van por el lado opuesto del cuadrante.

Para cimentar un nuevo pasaje a la antepenúltima ronda del Major británico, Charly se reencontró con un viejo amigo: el servicio. Esa asignatura pendiente en las tres primeras citas en el All England Club y que tan importante es sobre hierba. De hecho, el saque (22 saques directos y 82% de puntos ganados con el primer saque) fue el mayor arma de Alcaraz para darle la vuelta a un partido que se le complicó después de perder el primer set. Rublev, que salió a la Centre Court en tromba y fue ligeramente superior durante la manga inaugural, apretó las tuercas al vigente campeón. Le faltó lo de siempre: determinación.

Carlos Alcaraz Wimbledon
Carlos Alcaraz durante el sorteo inicial | Imagen: Wimbledon.

La pérdida del primer parcial hizo saltar las luces de emergencia para un Alcaraz errático con su golpe de derecha. Hubo dudas hasta bien entrado el segundo set, cuando con 4-3 (favorable a Alcaraz) en el marcador, Rublev puso de su parte para despertar a la bestia. A partir de ese preciso momento, el pentacampeón de Grand Slam regresó de su letargo. Y ya no hubo manera de detenerlo. Así es el tenis. Deporte de momentos.

Quiso Rublev dar algún susto en el inicio del tercer set. Dispuso de tres oportunidades para quebrar el servicio al alza de Carlitos, pero sus intentos se quedaron en agua de borrajas. El que no falló cuando la situación más lo requería fue el español, que fue elevando su nivel conforme los minutos fueron pasando. Incluso tuvo tiempo para dejar un passing antológico (sirvió para romper a Rublev) que hizo estallar de júbilo al respetable. Así es el bueno de Alcaraz: disfrute y madurez a partes iguales.

Ya con ventaja en el electrónico, Alcaraz se despojó al completo de sus ataduras y fue con todo a por la victoria. Nada de sufrimientos innecesarios. El quinto set, si llega, que sea en la final. Firme con el servicio, Carlos no dudó a la hora de cerrar el choque e impuso su ley para presentar su candidatura a un nuevo entorchado en Wimbledon. El martes, tendrá enfrente a un jugador local: Cameron Norrie.

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