Beñat Turrientes, el fichaje frustrado de Íñigo Pérez para el Rayo Vallecano

|Laura Álvarez Manso
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El centrocampista de la Real Sociedad ha desvelado que estuvo muy cerca de salir cedido al conjunto rayista

Beñat Turrientes ha roto su silencio sobre uno de los episodios más inciertos de su carrera deportiva. En una entrevista concedida a Radio MARCA Donostia, el centrocampista de Beasain confesó haber atravesado momentos de severa duda durante la etapa con Sergio Francisco en la Real Sociedad, una situación de exclusión que le llevó a plantearse seriamente un cambio de aires. Tras meses complicados en los que llegó a dudar de su capacidad para afianzarse en la élite —marcado aún por momentos duros como el choque de Europa League en Roma donde llegó a pensar "que igual no valía"—, el entorno del jugador acabó empujándole a buscar minutos fuera de San Sebastián para demostrar su nivel real en la máxima categoría.

Fue en ese escenario de incertidumbre donde irrumpió con fuerza la figura de Íñigo Pérez y el Rayo Vallecano. El propio Turrientes confirmó haber mantenido contactos directos con el preparador franjirrojo, quien logró seducirle para capitanear la medular vallecana durante la segunda vuelta del campeonato: "He sufrido bastante, soy de la Real y nunca he querido irme, pero me vi en la necesidad de salir para demostrar que podía jugar aquí. Tenía varios equipos de Primera española, uno era el Rayo de Iñigo Pérez con el que hablé y me convenció para irme la segunda vuelta". Con la operación encarrilada y el centrocampista convencido de vestir la franja, la dirección deportiva rayista acarició el fichaje de un perfil técnico y asociativo de primer nivel para apuntalar su esquema.

No obstante, el destino del futbolista dio un giro radical en apenas cuarenta y ocho horas debido a los cambios en el banquillo donostiarra. La destitución de Sergio Francisco y la posterior llegada del nuevo técnico frenaron en seco su desembarco en la capital: "A los dos días llega Rino y en el primer entrenamiento ya me dijo que iba a ser un jugador importante con él". La apuesta del nuevo preparador —junto a la llegada de Pellegrino Matarazzo— relanzó por completo la versión del canterano, quien pasó de tener las maletas hechas para Vallecas a erigirse en pieza clave del equipo, alcanzar la titularidad en la final de Copa del Rey y cumplir el "sueño hecho realidad" de alzar un título con el club de su vida.

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