El tenista español aterriza en Cincinnati, un torneo que no le trae muy buenos recuerdos, con el deseo de sumar sensaciones positivas de cara al US Open.
Alcaraz y la ‘Operación Conquista’ de Cincinnati
Carlos Alcaraz ya ha iniciado una nueva aventura en tierras estadounidenses. Y lo ha hecho en Cincinnati, una plaza que aún se le resiste al Prodigio de El Palmar. El Masters 1000 celebrado en el futurista Linder Family Tennis Center, séptimo del curso y antesala del US Open, no es un lugar del que el tenista murciano guarde grandes recuerdos. Sobre el cemento ohioano, Carlitos ha sufrido derrotas que aún retumban en su cabeza. Sin ir más lejos, las últimas dos ediciones, terminaron de la peor manera posible para el pupilo de Juan Carlos Ferrero.
En 2023, dejando más dudas que certezas por el camino, Alcaraz se plantó en la gran final, dónde le esperaba el todopoderoso Novak Djokovic. Tras una batalla campal (5-7/7-6/7-6) que se extendió hasta las 4 horas de duración, el serbio acabaría llevándose el gato al agua en uno de los partidos más memorables que se recuerdan al mejor de 3 sets. Las lágrimas de Charli en la entrega de premios le delataban. Aquella derrota le afectó anímicamente. Y durante un tiempo, no volvió a ser el mismo. Tuvieron que pasar varios meses hasta que Carlos recuperó su esencia.

De nuevo Novak Djokovic, esta vez como actor secundario, influyó en el paso de Alcaraz por el Masters 1000 de Cincinnati en 2024. Semanas antes, en la final olímpica de París, el caníbal balcánico se impuso al español en dos sets para amargarle la fiesta y privarle de un oro anhelado. No fue tarea sencilla digerir aquel varapalo. Carlitos llegaba a los JJ.OO con el cartel de favorito pegado al pecho tras campeonar en Roland Garros y Wimbledon, pero la mejor versión de Nole le frenó en seco. No solo eso, sino que ese caída tuvo efecto retroactivo.
Apagado y sin cobertura, Charli apenas compareció en la gira norteamericana. Cayó a las primeras de cambio en Cincinnati ante Monfils, dejando una imagen insólita en él, pues pagó su frustración con la raqueta, estrellándola contra el suelo después de perder un punto. El batacazo frente a Van de Zandschulp en la 2R del US Open fue la estocada final. Cabe recalcar que el balance de Carlos en Cincinnati es de 6 triunfos y 4 derrotas.
Pocos puntos a defender
Pese a que los precedentes no invitan al optimismo, no todo debe verse de color negro. Alcaraz competirá en Cincinnati sin la presión añadida de tener que defender un gran volumen de puntos. Al caer ante Monfils en su debut el pasado año, cualquier victoria en el presente curso vendrá acompañada de un ascenso en cuanto a puntaje se refiere. Evidentemente, cuantas más rondas supere, mejor que mejor, ya que esa circunstancia le acercará al número 1 del mundo, ahora en poder de Jannik Sinner.
Un cuadro peliagudo
Si Carlos quiere dejar su nombre grabado en Cincinnati, sabe que deberá emplearse a fondo. El sorteo del cuadro principal no fue especialmente favorable para el palmareño. Todo lo contrario. Piedras, piedras y más piedras. Las primeras rondas sí le darán un respiro. Debutará (sábado o domingo) ante el ganador del Dzhumhur vs Bellucci y, si logra superar el estreno, le esperaría bien Griekspoor o bien Medjedovic. Hasta ahí, todo bien. Las curvas vienen a partir de los octavos final, donde podrían aparecer Mensik o Shapovalov. En cuartos de final el abanico de posibles contendientes es amplio, siendo Rublev y De Miñaur los más probables. Ya en las semifinales, Shelton y Zverev, ambos semifinalistas en Toronto, desafiarían al pentacampeón de Grand Slam.
Este es el posible camino de Carlos Alcaraz en el Masters 1000 de Cincinnati:
- R1: Bye
- R2: Bellucci/Dzhumhur
- R3: Griekspoor/Medjedovic
- R4: Shapovalov/Mensik
- QF: Rublev/De Miñaur
- SF: Zverev/Shelton
- F: Sinner/Fritz
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