Coello y Tapia cierran la gira perfecta: campeones en Milán

|Víctor Sampedro
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Son los mejores, no hay debate. Agustín Tapia y Arturo Coello unieron sus caminos para alcanzar el trono del pádel e imponer su dinastía. Hoy están cada vez más cerca de certificar su cuarta temporada consecutiva en lo más alto. Han hecho méritos para lograrlo, ya van 12 títulos en 2026 y su ventaja en el ranking es cada vez mayor. Es la ley de los Golden Boys.

Porque empezaron la temporada con dudas y ganando menos títulos que nunca, pero encontraron su velocidad de crucero y ahora son una apisonadora. La gira europea de Premier Padel la han cerrado con un pleno de triunfos. 4 torneos, 4 títulos y un mazazo a las esperanzas de Galán y Chingotto, que se han hundido cuando menos toca.

Milán ha sido su última conquista. Y Lebrón-Augsburger, que estuvieron cerca de dar la campanada en la final, acabaron mordiendo el polvo. El mismo desenlace que han probado Stupaczuk-Sanz hasta en tres ocasiones en las últimas semanas. Y la misma "recompensa" con la que se tuvieron que conformar Galán y Chingotto en el Major de París.

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Fuente: Premier Padel

Remontada de números 1

Si Lebrón y Augsburger llegaban lanzados a la final de Milán, su primer set fue una declaración de intenciones. Habían eliminado a Galán-Chingotto en semifinales y querían levantar el título ante la presa más complicada, Tapia-Coello. Los de Silingo empezaron mejor, hicieron daño con un break en el quinto juego y cerraron el primer set con un 6-4 que ponía a los Golden Boys en serios problemas.

Pero hasta en esos escenarios complejos, Tapia y Coello brillan. En el tercer juego del segundo set, Lebrón y Augsburger tuvieron un 0-40 para hacer break y encaminarse al título. Pero perdonaron lo que no se puede perdonar estando los número 1 del mundo al otro lado de la red. Y las consecuencias fueron obvias, una remontada marca de la casa.

La mejor versión de Tapia-Coello apareció en Milán para cambiar el guion del partido. De la posible sentencia de los de Silingo se pasó a un 6-3 primero y a un 6-2 después. Porque así son ellos, imparables. No conceden un respiro y si lo conceden y no lo aprovechas, estás acabado. Lebrón y Augsburger lo comprobaron en sus carnes. Es la ley de los Golden Boys, dos chicos de oro que se encaminan a revalidar su dominio en el pádel mundial.

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