Hay futbolistas que dejan una huella en un club y otros que, con el paso del tiempo, acaban convirtiéndose en parte de su historia. Curro Sánchez ya pertenece a esa segunda categoría. El capitán del Burgos celebró ante el Sporting una cifra reservada para unos pocos: 150 partidos de LaLiga Hypermotion defendiendo la camiseta blanquinegra.
El dato adquiere todavía más valor al ampliar la mirada. Desde su llegada a Burgos, el 3 de septiembre de 2022 ha participado directamente en 50 goles gracias a sus 37 tantos y 13 asistencias. Números que explican por qué se ha convertido en uno de los grandes referentes ofensivos de la entidad y en uno de los máximos goleadores de su historia reciente.
Su aterrizaje coincidió con una etapa especialmente ilusionante. Con Julián Calero en el banquillo, Curro comenzó a mostrar las cualidades que terminarían convirtiéndole en imprescindible: talento para jugar entre líneas, lectura del juego y una llegada al área difícil de defender. Aquel Burgos logró la permanencia con solvencia y firmó, además, una campaña para el recuerdo, marcada por el histórico récord de imbatibilidad de José Antonio Caro.
Pero la explosión definitiva llegó un año después. Con Bolo al mando, Curro dio un paso adelante y asumió el protagonismo ofensivo del equipo. Sus 15 goles y cinco asistencias fueron determinantes para que el Burgos se mantuviera durante buena parte del campeonato en la pelea por alcanzar el playoff de ascenso.
La siguiente temporada supuso un cambio de escenario. Curro comenzó a tener también un peso mayor dentro del vestuario y pasó a formar parte del grupo de capitanes. Fue un curso condicionado por los movimientos en el banquillo y por la llegada de Luis Miguel Ramis en noviembre, pero su importancia dentro del proyecto permaneció intacta.
Y llegó después una de las temporadas más especiales de los últimos años en El Plantío. El Burgos alcanzó los 72 puntos, avanzó hasta los octavos de final de la Copa del Rey y volvió a coquetear con los puestos de promoción. La ilusión regresó a las gradas, aunque el equipo terminó quedándose a las puertas de un playoff que parecía al alcance. Curro volvió a responder: siete goles y cuatro asistencias para completar otra campaña como uno de los nombres propios del conjunto burgalés.
Ahora afronta su quinta temporada a orillas del Arlanzón. Lo hace con un nuevo técnico, Sergio Francisco, y con el mismo objetivo que ha perseguido el Burgos durante los últimos cursos: dar el salto definitivo a Primera.
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