El capitán del Athletic ha comparecido ante los medios en un acto muy especial
Óscar De Marcos dirá adiós al fútbol el domingo. Lo hará en su casa, frente a los más de 50.000 athleticzales que se reunirán con el fin de realizar una despedida de lo más calurosa y especial. Porque la ocasión lo requiere. De Marcos, que acumula 16 temporadas y 572 partidos en el Athletic, se retira como una gran leyenda del Athletic. Quizás con la espinita clavada de no poder levantar el trofeo de la Europa League en San Mamés, pero con la conciencia tranquila de haber surcado la Ría de Bilbao con la famosa Gabarra después de 40 años. El destino quiso que un jugador de la talla de De Marcos tuviera una recompensa de tal calibre. Hoy, a tres días de su último partido, se ha presentado ante los medios visiblemente emocionado. Y yo, como cualquier otro aficionado, no me sale más que darle las gracias. Por cómo ha representado al Athletic, por cómo lo ha defendido y por todo lo que ha significado su figura. El domingo disfrutaremos todos del último baile. Eskerrik asko, Demar.

El acto ha comenzado con un emotivo pasillo que completaban trabajadores de Lezama, exjugadores, amigos y familia. También han querido formar parte diferentes plantillas del club como el Bilbao Athletic, Basconia o Athletic Femenino, además de sus propios compañeros y cuerpo técnico. Un aplaudido pasillo que ha recorrido poco más de 100 metros camino al campo 2 de las Instalaciones de Lezama, lugar donde iba a producirse el discurso y la posterior rueda de prensa.
Mucho más que un club de fútbol
El discurso ha sido claro y sencillo. En él ha demostrado su amor por el Athletic y por unos colores que le han dado todo desde que llegó: «Para mí el Athletic es la punta de un iceberg inmenso donde lo más grande es justo lo que no se ve. Para muchos es fútbol, es amistad que se celebra, educación. Cuando pienso en mis hijos quiero que aprendan a vivir como en el Athletic. Ser del Athletic no es una camiseta, es ser fiel, honesto, aunque nadie te esté viendo».

Sin dejar pasar algunas anécdotas, De Marcos no se ha querido olvidar de sus pilares, entre ellos sus compañeros o amigos y, cómo no, de su familia: «Cuando pienso en mis hijos no quiero que aprendan a amar un club, quiero que aprendan a vivir como se vive en el Athletic. No con la mirada puesta en la victoria, sino en la forma de recorrer la historia. No quiero solo enseñarles un escudo, quiero enseñarles un modo de estar en el mundo. Que sepan que ser del Athletic no es una camiseta, ni una bandera al viento, es ser fiel, justo, honesto, aunque nadie te esté viendo.»
Fiel a su estilo, De Marcos no ha querido dejarse nadie por el camino. Ha mencionado a Macua, Urrutia, Elizegi y Uriarte. También a Caparrós, Bielsa, Ziganda, Garitano, Berizzo y Valverde por partida doble. Ni mucho menos se ha querido olvidar de algunos de sus excompañeros allí presentes como Gurpegui, Susaeta, Orbaiz, Gabilondo, ‘Etxebe’ e Iturraspe. «Qué suerte he tenido de tener a estos veteranos», ha comentado. Un acto cargado de emoción y de buenos recuerdos.
Descansar del fútbol
Lejos de poder echar de menos el fútbol una vez termine la temporada, De Marcos sabe que también va a ser feliz sin él: «Me da pena porque son muchos recuerdos y voy a cambiar de vida», pero más tarde afirma: «Tengo ganas de vacaciones, necesito tomar distancia un tiempo». Tomando ejemplo de algunos excompañeros, el de Laguardia dice no faltarle nuevos proyectos e inquietudes, además de querer pasar más tiempo con su familia y amigos.

Si este pequeño acto ha sido emocionante, el domingo en La Catedral se vivirá una de las despedidas más bonitas de la historia del Athletic. El segundo jugador con más partidos en la historia del club dice adiós ya de manera definitiva. Y seguramente se despida entre lágrimas. Unas lágrimas que no sólo derrocharán sus ojos. Porque De Marcos, además de un gran futbolista, es una gran persona. Agur eta ohore, Demar.
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