Español e italiano vuelven a verse las caras (17:00 Movistar Plus) en la final de Wimbledon un mes después de la batalla en Roland Garros. Carlitos ha ganado los últimos cinco enfrentamientos.
La rivalidad en auge entre Sinner y Alcaraz
Por primera vez desde 2008, cuando Federer y Nadal eran los actores principales de la película, la final de Wimbledon será una reedición de lo visto en Roland Garros. Esta vez, son un italiano y, afortunadamente, otro español, los que han cogido el testigo. Es su era. Del Big Three se ha pasado al Big Two. Carlos y Jannik, Sinner y Alcaraz. Rivalidad histórica en ciernes. Han llegado para quedarse. Con el recuerdo aún vigente de lo que ocurrió en París, número 1 y número 2 se ven de nuevo las caras en el partido por el título en un Grand Slam. Será la segunda vez que esto ocurra. El All England Club prepara las palomitas para un nuevo asalto.
La tiranía de Sinner y Alcaraz lleva tiempo instaurada férreamente en el circuito masculino. Suyo es el presente y el futuro de este deporte. En 2024 se repartieron todos los Majors, dos para el transalpino (Open de Australia y US Open) y otros dos para el murciano (Roland Garros y Wimbledon), y en la presente temporada van camino de repetir la misma hazaña, puesto que Jannik levantó un nuevo entorchado en Melbourne y Carlitos hizo lo propio en París. Londres y su hierba no serán una excepción a la norma establecida. En resumidas cuentas, los últimos 7 Grand Slams han caído en las garras del dúo sacapuntas

Los pronósticos previos al envite son inciertos. Quizás, por su condición de bicampeón en Wimbledon, por haberse llevado el gato al agua en los últimos cinco compromisos ante su máximo rival y por encadenar 24 victorias seguidas, Charli parta con un ligero favoritismo. El palmareño, además, lidera el cara a cara particular (8-4). Pocos tenistas en la actualidad conocen tan bien los entresijos de la hierba como el pupilo de Juanki Ferrero. Sus números en esta superficie asustan al miedo: 4 trofeos, 35 victorias por solo 3 derrotas y 20 triunfos consecutivos en La Catedral. De hecho, una sola victoria separa a Alcaraz de coronarse por tercer año consecutivo en la Centre Court, algo que solo han conseguido Borg, Sampras, Federer y Djokovic. Y recuerden, solo tiene 22 años.
Más allá de la lucha encarnizada en pista, Alcaraz y Sinner mantienen la cordura y el respeto común fuera de ella. Ambos se admiran y no tienen problema en reconocerlo. «Para mí, compartir los grandes torneos con Jannik y jugar en las últimas rondas es genial«, expresó el pentacampeón de Grand Slam tras conocer a su rival en la final. Las declaraciones del pelirrojo siguieron la misma línea: «Cuantas más rivalidades tengamos a partir de ahora, mejor será, porque la gente quiere ver a los jóvenes enfrentándose entre sí«.
Camino hacia la final
Ambos contendientes han tenido que sufrir lo justo y necesario para plantarse en la gran final de Wimbledon. Alcaraz ha demostrado su superioridad sobre césped, dejando algunos momentos de zozobra, pero en líneas generales muy estable. El saque le ha ayudado mucho en los últimos partidos y la derecha es un arma indestructible. Tuvo un susto importante en primera ronda, cuando el ya retirado Fognini le llevó al quinto set. Una vez superado esa ligera trampa, su tenis ha ido fluyendo conforme las horas en pista han ido acumulándose. Sinner, por su parte, firmó una primera semana soberbia, sin fisuras y olvidando poco a poco lo ocurrido en París. Eso sí, en cuarta ronda, ante Dimitrov, se agarró a la suerte (el búlgaro se retiró cuando ganaba 2 sets a cero) para continuar avanzando. Ante Shelton y Djokovic, dos oponentes exigentes, lució el traje de gala.
Existe un precedente entre estos dos monstruos de la raqueta en Wimbledon. Fue en 2022, en cuarta ronda, y fue Sinner el que cantó victoria. Por tanto, Jannik es, junto a Draper y a Medvedev, el único que ha sobrepasado a Alcaraz en hierba. Tan cierta es esta referencia como que Alcaraz, por aquel entonces, era un jugador inexperto en césped. La situación a 13 de julio de 2025 es bien diferente. ¿Habrá revancha tras lo visto en París? ¿Continuará Alcaraz con su avance imperial? Qué difícil es dar respuesta a esa pregunta.
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