Yan Diomande está a escasas horas de dar el salto más importante de su carrera y, de rebote, inscribir su nombre con letras de oro en los despachos de Butarque. El extremo costamarfileño de 19 años se convertirá inminentemente en nuevo jugador del Real Madrid, un movimiento que supondrá una inyección económica sin precedentes para el CD Leganés.
El paso de Diomande por el sur de Madrid fue un visto y no visto de apenas 232 días. Fichó como pepinero el 27 de noviembre de 2025 y fue traspasado al RB Leipzig alemán el 16 de julio de 2026. Sin embargo, su rentabilidad ha sido absoluta. A los 20 millones de euros que dejó su salida hace un año, el Leganés sumará ahora el 10% de la plusvalía acordada en aquel pacto. Esto significa que las arcas blanquiazules ingresarán entre 8 y 11 millones de euros extra, dependiendo del precio final que pague el conjunto blanco. En total, una cifra que ronda los 30 millones y que lo consagra como el traspaso más caro en la historia de la entidad.
El fantasma del Sánchez-Pizjuán
Hoy Diomande es sinónimo de fortuna para el Leganés, pero su historia pudo haber sido legendaria mucho antes y sobre el césped. Antes de ser una mina de oro, el joven atacante protagonizó uno de los episodios más amargos en la historia reciente del club: un error que todavía persigue a la afición.
Todo se remonta al 4 de mayo de 2025. El Leganés visitaba al Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán, asomado al abismo del descenso y mermado de efectivos. Borja Jiménez había dejado fuera de la convocatoria a Miguel de la Fuente, y el equipo tuvo que tirar de épica con jugadores menos habituales, como Chicco o Brasanac. Tras mucho remar, los pepineros lograron igualar el partido a dos goles, pero necesitaban ganar para aferrarse matemáticamente a la salvación en Primera División.
Entonces llegó la jugada que lo cambiaría todo. En el último suspiro del encuentro, tras un córner a favor del Sevilla, el Leganés armó un contragolpe letal. El balón le cayó en la banda izquierda a Diomande, que había saltado al campo en el minuto 66 en sustitución de Duk. El portero local, Nyland, salió a la desesperada para frenar la acción, pero el costamarfileño lo superó.
Diomande se quedó completamente solo. Sin portero. Con el balón controlado y la salvación del Leganés a un solo toque. Era el 2-3 definitivo. Sin embargo, la presión y los nervios le jugaron una mala pasada: su remate raso, incomprensiblemente, se marchó a la derecha de la portería desguarnecida. El árbitro pitó el final, el empate se consumó y a Diomande se le cayó el mundo encima ante un error que acabaría costando la categoría.
Hoy, caprichos del fútbol, el mismo jugador que no pudo evitar el descenso a Segunda con un gol a puerta vacía, rescatará las finanzas del club madrileño con un traspaso multimillonario rumbo al Santiago Bernabéu.
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