Cerca de 17 horas seguidas de pádel, con 16.156 espectadores presentes que ya son un nuevo récord de asistencia a un evento de Premier Padel
Es difícil encontrar la manera exacta de poder describir lo que está siendo el paso del pádel por Argentina. El Buenos Aires P1 era muy esperado por todos, por eso de llevar el pádel a una de sus cunas históricas. Pero cualquier expectativa está siendo superada en un torneo que está teniendo de todo: eliminaciones sorpresa, jornadas suspendidas, récord de asistencia y nuevas reinas del trono femenino.
Esos son solo algunos de los aspectos más destacados de una cita que será muy complicada de olvidar y de superar. Ayer, en lo que fue un sábado maratoniano de 17 horas de pádel, Buenos Aires vibró con las mejores palas del mundo. Tras el caos generado por la separación de los cristales el viernes, ayer tocaba disfrutar de los cuartos y semifinales masculinas, y de las semifinales femeninas.

Y ante semejante menú, el Parque Roca se llenó como nunca antes lo ha hecho ningún recinto en Premier Padel. 16.156 espectadores presentes en el complejo deportivo argentino que suponen un nuevo récord de asistencia. Atrás quedan ya las 15.779 personas que abarrotaron Barcelona en 2023. Un hito que debería hacer reflexionar a quien corresponda sobre un calendario que solo pisa suelo albiceleste una vez al año…
Hasta el rabo todo es toro
Si hay una pareja que puede salir reforzada del Buenos Aires P1 esa es la que forman Agustín Tapia y Arturo Coello. Los «Golden Boys», que llegaban a Argentina tras caer en cuartos de Asunción, dieron muestra ayer de que no vale con herirles. Para acabar con ellos hay que rematarles porque, de lo contrario, la pareja rival lo va a acabar pagando caro. Que se lo pregunten a Edu Alonso y Jairo Bautista.
Tras ganar el primer set por 6-4, todo apuntaba a que iban a hurgar en la herida de los número 1, pero no fue así. Con Tapia tirando de la pareja, la remontada no tardó en llegar para colarse en semifinales. Y, a las puertas de la final, tampoco fallaron con un doble 6-4 que tumbó el paso de Momo González y Jon Sanz por Argentina. Aunque eso sí, en su camino se llevaron por delante a Juan Lebrón y Franco Stupaczuk, que dijeron adiós en un tie-break definitivo tras no aprovechar varias bolas de partido.
Pero al margen de lo anterior, el «refuerzo» para Coello-Tapia viene desde la parte opuesta del cuadro. Galán y Chingotto no serán sus rivales en la final, tras tener que retirarse Galán en semifinales por problemas estomacales. Así, la dupla que estará enfrente será la que forman Navarro-Bergamini, que acceden a su primera final tras vencer a Arroyo-Jofre y «aprovechar» la retirada de «Chingalán».

Ari y Paula recuperan el número 1
En el cuadro femenino la jornada fue menos intensa, pero igual de impactante. Los dos partidos disputados sirvieron para sacar varias conclusiones. La primera, Ari Sánchez y Paula Josemaría recuperan un trono mundial que ha pasado de manera fugaz por las manos de Gemma Triay. Y la segunda, Bea González y Claudia Fernández son la kriptonita de Triay-Brea.
Empezando por el principio, Ari y Paula sellaron su pase a una nueva final con un cómodo triunfo (6-2 y 6-4) ante la pareja revelación del Buenos Aires P1. Aranza Osoro y Martina Calvo no pudieron continuar con su gesta, aunque tiene poco que reprocharse. Desde su unión han dado un paso firma hacia estancias que ni rozaban en sus anteriores etapas.

Y continuando con la segunda semifinal, Bea González y Claudia Fernández le volvieron a ganar la partida a Gemma y Delfi. La reedición de la final de Asunción tuvo el mismo desenlace, aunque esta vez no fue tan ajustado. 6-4 y 6-3 para la pareja 3 del ranking, que son oficialmente la pesadilla de Triay-Brea y una tercera dupla en discordia que es candidata a todo. ¡Hoy, las finalísimas!
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