Una demoledora auditoría de 124 páginas constata un grave riesgo de incendios y desprendimientos en el recinto rayista
El Rayo Vallecano atraviesa una de las crisis institucionales y sociales más graves de su historia reciente. El choque entre la directiva liderada por Raúl Martín Presa, la afición y la Comunidad de Madrid se ha intensificado tras salir a la luz los pormenores del informe técnico que motivó la retirada cautelar de la concesión del Estadio de Vallecas. Con el equipo abocado a jugar fuera de su feudo tras el traslado provisional a Butarque, la degradación de la instalación ha terminado por colmar la paciencia del Ejecutivo autonómico, al tiempo que las protestas contra la gestión de la directiva traspasan las fronteras españolas.
Una auditoría "demoledora"
La resolución que obligó al cierre de la instalación responde a un informe técnico de 124 páginas, fechado el pasado 14 de julio y visado por el Colegio de Arquitectos e Ingenieros. El documento evidencia un abandono de mantenimiento crónico y deficiencias de altísimo riesgo que han expuesto a miles de espectadores a peligros de electrocución, infecciones, incendios y desprendimientos. Entre las irregularidades más graves destacan:
- Sistemas de emergencia fuera de servicio: El grupo de presión contra incendios se encontraba inoperativo, sin hidrantes ni sectorización adecuada. Además, el Plan de Autoprotección y Evacuación data de 2009 y no contempla las reformas ni los cambios de aforo posteriores.
- Evacuación ilegal en el fondo: La salida de emergencia de dicha grada no puede realizarse directamente al campo al existir un desnivel superior a 1,20 metros derivado de la superposición de gradas ejecutada en los años noventa, lo que obligaría a ampliar escaleras y reajustar aforos.
- Peligro eléctrico y sanitario: La instalación eléctrica no pasa la inspección obligatoria (OCA) desde 2009, presentando cuadros sin tapa ni protección diferencial con cableado expuesto. En los vestuarios, los acumuladores de agua caliente (ACS) funcionan a entre 40 y 45 °C —muy por debajo de los 60 °C legales—, generando un grave riesgo de proliferación de legionela.
- Deterioro estructural: Falsos techos abombados por humedad con riesgo inminente de caída en los vestuarios visitantes y en la zona de Federaciones, sumideros obstruidos en la grada y un grupo electrógeno exterior con documentación irregular sin inspecciones quinquenales de instalaciones petrolíferas.

Comienzo del mantenimiento del estadio tras permitir entrada a la Comunidad.
La Comunidad frena el regreso
Pese a que el vicepresidente rayista, José María Sardá, defendió haber entregado toda la documentación necesaria, el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, descartó una reapertura inminente. El consejero aseveró que los 27 documentos y más de 1.000 folios entregados no bastan: "A día de hoy la documentación que ha presentado el club no es suficiente para justificar al 100% la seguridad del estadio y, por tanto, el proceso tiene que seguir. No se podrá volver a Vallecas mientras que no se certifique que el estadio es seguro".
De Paco rechazó cualquier retraso autonómico y arremetió con dureza contra la directiva del Rayo Vallecano: "El requerimiento se realizó el 12 de junio. Han presentado en un momento en el que, insisto, ya no tocaba presentar documentación. Eran documentos que el club tenía que tener a disposición y no presentó ninguno. Lo primero que tiene que hacer uno es algo de autocrítica y reconocer que todas aquellas actuaciones que están realizando a posteriori tenían que estar hechas a priori". Asimismo, el consejero aclaró sobre la fecha del informe que "nosotros no fechamos la auditoría; la fecha el auditor el 14 de julio y en 48 horas se puso en marcha todo", recordando además que corresponde al Rayo designar campo alternativo: "No tiene por qué ser Burgos, es el Rayo el que tiene que designar el estadio suplente". De Paco concluyó de forma tajante sobre los responsables: "El Rayo Vallecano no juega en Vallecas porque el club no tenía el estadio en condiciones de seguridad".

Green Brigade mostrando su apoyo hacia la afición rayista.
En medio de este exilio forzado y el malestar de la hinchada, la solidaridad internacional volvió a hacerse visible en la previa de la Champions League durante el choque entre el Celtic y el LASK. El grupo de animación escocés Green Brigade desplegó pancartas en la grada de Celtic Park con los mensajes "Rayo belongs to Vallecas" ("El Rayo pertenece a Vallecas") y "Presa vete ya", sumándose a las reivindicaciones de la afición franjirroja contra la gestión del presidente.
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