El Atlético se aferra a su afición y a un Metropolitano hasta la bandera para pasar a los cuartos de final
Nadie dijo que fuera fácil y, desde luego, no lo será. El Atlético cayó derrotado a manos de su eterno rival en la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League. Un revés que pone a contracorriente el pase a cuartos y que abre un desafío de gran calibre para el próximo miércoles. Pero para entonces, los de Simeone tienen un as bajo la manga: un Metropolitano hasta la bandera que será una caldera de máxima presión.
La desventaja mínima a favor del Real Madrid deja la eliminatoria prácticamente abierta para el duelo de vuelta. Y ahí, con la tarea pendiente de remontar, el Metropolitano jugará su baza para tratar de llevar a los suyos en volandas. Ya lo han hecho en ocasiones previas y ahora buscarán repetirlo para dejar en la estacada al vecino de la capital. Una gran noche para un estadio que afronta tres partidos clave en un lapso de tres semanas.
El caso es que el cuadro colchonero no afronta una situación novedosa de cara a la vuelta. Ya el curso pasado la experiencia era idéntica en el duelo de octavos ante el Inter. Con ventaja mínima para los italianos, nadie daba como favorito al Atlético y ya saben todos cómo terminó. El fútbol es indescifrable, pero lo que es seguro es que los de Simeone competirán.

Motivos para creer
Ayer en territorio enemigo dieron muestras de lo que son capaces de hacer. Un equipo que no se arrugó ante el gol tempranero de Rodrygo y que llevó las riendas del juego durante varias fases del encuentro. Lo empataron con un golazo de Julián, que no se cansa de anotar, y estaban siendo mejores hasta la llegada del 2-1. Entonces Simeone pidió prudencia y la hoja de ruta cambió al completo.
Valió más llegar vivos a la vuelta pese a la desventaja, que arriesgar en busca del empate y poder ser penalizados. Lo que pudo ser y no fue ya no sirve de nada. Igual que tampoco tiene efecto reclamar un fuera de juego posicional evidente en el segundo gol blanco, a cuenta de que este tipo de situaciones siempre caen del mismo lado. Ya uno se acaba acostumbrando a lo que sucede una y otra vez.
Al margen de todo ello, llegar a marzo con la situación que afronta el Atlético es algo que la mayoría hubiera firmado en octubre. Atrás quedó ese colectivo que sembraba más dudas que certezas en los primeros meses de la temporada. Hay vida en todas las competiciones y, lo más importante, en todas ellas el Metropolitano dictará sentencia.

Precedentes favorables
Para la persona a la que no le valga el factor Metropolitano para creer en la remontada, hay precedentes que invitan a soñar. Recolectando datos, el Atlético de Madrid no ha perdido ningún partido como local de una ronda eliminatoria de Champions en toda la era Simeone. 17 partidos que se han saldado con 11 victorias y 6 empates. La competitividad está a la orden del día en el conjunto rojiblanco.
Y no es la única estadística que refuerza el sueño de remontar. Hasta en ocho ocasiones el Atlético ha necesitado remontar un gol en contra en una eliminatoria de Champions/Copa de Europa. En seis de ellas ha salido triunfador del reto: Cagliari (en la 70/71), Dinamo Bucarest (en la 77/78), Schalke (en la 08/09), Bayer Leverkusen (en la 14/15), FC Barcelona (en la 15/16) e Inter de Milán (en la 23/24).
Motivos sobran para creer en que el Atlético de Madrid es capaz de darle la vuelta a la eliminatoria. El próximo miércoles se conocerá el desenlace. Ahora toca pensar en clave LaLiga y en el Getafe. Después será turno de pensar en el derbi del Metropolitano, un estadio que aguarda con ganas para convertir el partido en un auténtico infierno para su rival.
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