En Valladolid se abonan al sufrimiento

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La jornada de octavos de final del Valladolid P2 se salda sin sorpresas, pero deja en evidencia la gran igualdad en el circuito

Si la primera ronda del Valladolid P2 fue protagonista por las sonadas eliminaciones de las parejas 4 del ranking masculino y femenino, la jornada de octavos fue todo lo contrario. Ni una sola sorpresa en una jornada que, eso sí, fue la clara muestra de la igualdad que reina en un circuito en el que puede pasar de todo. Partidos maratonianos, tie-breaks de infarto, remontadas…

Eso fue la tónica dominante para casi todos. Hay algunos que siguen siendo inalcanzables y que imponen su ley sin opción de réplica. Agustín Tapia y Arturo Coello vengaron la derrota del hermano del «Rey Arturo» con un 6-2 y 6-1 que barrió de la pista a Rivas-Sánchez. Y Alejandro Galán y Fede Chingotto hicieron lo propio, con algo más de trabajo, para dejar en el camino a Ramírez-Axelsson (7-5 y 6-2).

Ellos cuatro fueron los únicos que libraron los sustos que sí recibieron otros. A destacar el partido que enfrentó a Momo González y Jon Sanz con los hermanos Deus. Una batalla de más de dos horas que se resolvió en tres sets y que contó con pleno de tie-breaks. El primero se lo llevaron los portugueses, pero los dos posteriores cayeron del lado español y, por ende, la victoria.

Valladolid

Saltan chispas entre Lebrón y Stupaczuk

Las revoluciones en pista y el calor de Valladolid volvieron a sacar de sus casillas a Juan Lebrón. Días después de su entrevista con Josep Pedrerol en la que reavivó la polémica con Galán, ha vuelto a ser protagonista… en el plano negativo. Tras adjudicarse el primer set en el tie-break, el paso por banquillos parecía más el de una pareja que acababa de perder.

Lebrón le recriminaba a Stupaczuk dos bolas falladas cuando ganaban 4-1 y el argentino explotaba: «Jugás para el rival, sos un payaso Juan». Acto seguido, Stupa tiraba la pala y se marchaba mientras la discusión seguía entre Lebrón y Pozzoni. «Tranquilízate, estás actuando como un loco Juan», le decía el entrenador.

Pero lejos de calmarse, Juan Lebrón seguía al ataque por los fallos del argentino y le reclamaba a Pozzoni que le dijera algo a su compañero: «Si no las mete, díselo, ten huevos boludo». Unas palabras que hacían tirar la toalla a Pozzoni, que ponía fin al cruce de palabras de la siguiente manera: «Estás muy mal, no tienes salvación Juan».

Un rodillo femenino

Polémicas aparte y saltando al cuadro femenino, el escenario es muy distinto. En los cuatro partidos que se disputaron brilló, por su ausencia, cualquier conato de igualdad. Ari Sánchez y Paula Josemaría pasaron por encima de Martínez-Collombon; Gemma Triay y Delfi Brea hicieron lo mismo con Guinart-Iglesias; Icardo-Ortega pusieron un doble 6-0 en el marcador de Marrero-Martínez; y Caldera-Goenaga doblegaron a Jensen-Alonso con total superioridad.

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