Entrevistamos en exclusiva a los protagonistas del libro
Andrea Orlandi jugó en España e Inglaterra y vivió algunas de las caras menos visibles del fútbol profesional. En el libro “Dieciséis minutos”, escrito junto al periodista Ilie Oleart (fundador de La Media Ingesa), repasa desde su formación en el Espanyol hasta sus experiencias en ligas como Chipre o India, además del episodio cardíaco que cambió su forma de ver la vida.
Desde ‘Offsider’ agradecemos enormemente la amabilidad y cercanía de ambos.
Cuentas que en el Espanyol recibiste un trato peyorativo de algunos compañeros los cuales nunca pisaron el fútbol profesional.
¿Tú crees que dentro del fútbol la ética, la moral, y los valores son mucho más importantes de lo que parece?
(A) Seguramente todo ayuda. A veces tu calidad te permite pasar por delante de otros, pero a la larga todo se iguala. Tu capacidad, tu ética y cómo eres como persona acaban poniéndote en tu sitio. No creo que sea algo matemático, hay mucha gente que ha llegado a profesional y gente magnífica también que se ha quedado por el camino, así que no creo que sea algo correlativo, pero al final, mi caso ha sido así.
En el libro comentas que sentías presión por no fallarle a tus padres y amigos. ¿Es mayor la presión que te pones tú que la que te pone el club?
(A) El entorno del Espanyol era súper competitivo. En esas canteras te adaptas a eso o te pasa lo que me pasó a mí, que te engulle. Mi padre no me decía nada, era la presión que me ponía yo para no fallarles. Sí que es verdad que no me gustaba que vinieran a verme a jugar, me ponía muy nervioso porque quería que estuvieran contentos.
En el Swansea afirmas que Roberto no era comunicativo. ¿Un entrenador ha de ser lo más comunicativo posible, o dejar al jugador un poco más despejado?
(A) Ha de ser comunicativo para decir la verdad. Hay muchos que lo son para venderte la moto. Ha de ser buenos gestores, ya que hay más jugadores sin jugar que jugando. Esos son a los que tienes que cuidar, los que en los entrenos elevan la competitividad. Eso es algo que muchos no lo trabajan.
Ilie, en el libro dices que el futbolista cada vez está más alejado del aficionado.
(I) Es una sensación que tengo. En la época de Andrea todos los futbolistas estaban con el aficionado, ahora llegan al estadio con cascos y no se paran a hablar con los fans, cuando es algo que no cuesta nada. Ahora quizás es más difícil por la presión mediática, redes sociales, hay más ruido… cuesta a día de hoy.
(A) Los clubes protegen más al jugador, ahora si pasa algo el jugador está más expuesto. Cualquier cosa que digas puede ir en tu contra, así que el jugador mantiene una cierta distancia.
Hay jugadores que si son cercanos le llaman tribunero.
(A) Es que es complicado. Hay veces que incluso dentro del vestuario te llaman tribunero cuando quizás es un gesto que te sale. Cada vez el futbolista está más alejado porque también es muy difícil, te sacan una foto o un vídeo donde no quedas bien y el jugador no tiene estar en el foco. Luego está la reventa de autógrafos, cada vez eres más una marca y todo tiene un valor.
Ilie, en libro dices que el cariño de Andrea a Brighton era recíproco.
(I) Era un amor mutuo. Él se sentía muy querido y la gente también notaba ese cariño, todo fue muy cercano. Además, a nivel futbolístico todo fue bien, estando cerca de ascender los dos años. Se notaba en la época y se notó ahora cuando volvimos.
¿Crees que esa época del Brighton, con el tiempo, la has sobrevalorado o realmente era la hostia?
(A) Realmente era la hostia. Hay nostalgia, por supuesto, pero también hay pena porque pudo durar mucho más. Jugar con tus amigos no tiene precio, en Swansea también, pero no tuve esa continuidad y tuve que ir mucho en contra del viento. En Brighton jugaba contento, eso no tiene precio.
¿Cómo es pasar de Brighton a Blackpool?
(A) Difícil. Los jugadores me decían que les sabía mal que estuviese ahí en esas condiciones. Diouf me dijo en un entreno que “si era el 11 del Brighton”. Al principio lo pasé mal, pero me adapté y al final me lo acabé pasando bastante bien. Me querían renovar pero cumplí con mis minutos y rescindí.
Muchas veces has tenido incertidumbre acabando el verano sin equipo.
(A) Me quería anticipar a la situación. Siempre encontraba equipo y cada año estaba seguro que acabaría encontrando. Pero es verdad que tu entorno te pregunta y te agobias un poco, pero nunca me he puesto demasiado nervioso. Lo transformaba en ilusión y optimismo.
Te fue bien en Inglaterra pero pasas por Chipre y la India donde no lo pasas tan bien.
(A) Lo llevé regular. Aterrizo en Chipre y había una presión que no iba acorde con el club donde firmé. Venía de unos años muy profesionales y allí sentía que perdía un poco el tiempo. Luego firmé por Apoel y ya es diferente, jugando inclusive Europa. En Italia si, me hacía ilusión y todo estaba muy bien organizado. El primer año en Chipre no fue agradable, hubo momentos críticos donde estuve pensando en dejarlo. Lo más difícil era sentir que era no era profesional cuando realmente lo era. En chanclas todo el año, mis rivales eran mis vecinos…
Entrevisté a un futbolista que jugó en India y me dijo que se fue allí por dinero. ¿Pasa mucho?
(A) Yo lo hice. Hay mucho futbolista que lo hizo y a mí no me salió bien.
¿Por qué escoger un libro sobre Andrea?
(I) Cuando empezamos a hacer vídeos juntos contaba muchas cosas divertidas, anécdotas… pero entre medio se queda la persona que era. La gente no conocía a la persona, y el libro era la plataforma ideal de darse a conocer como persona.
¿Lo hiciste como proyecto personal o motivación de ventas?
(I) Lo hice por ilusión. Cuando escribí el libro sobre el Leicester lo hice por ilusión y porque pensaba que era una historia que merecía ser contada. Con Andrea tuve la misma sensación.
¿Ha sido complicado el proceso de escribirlo?
(I) Sí. Empezamos en 2021 con una idea, luego cambió, empezamos a viajar… digamos que ha sido complicado porque empezamos, paramos, cambiamos de idea, etc.
Después del incidente cardíaco de Andrea, ¿os ha cambiado un poco la forma de ver la vida?
(A) Ahora soy más feliz. Me ha servido para filtrar cosas, también a nivel de relaciones. He salido de ahí vivo y medicado de por vida, pero con una vida plena. Estoy más sensible y las cosas las vivo más, pero por lo demás no me ha cambiado nada. Lo que te digo es que soy más feliz que antes.
(I) Cuando te pasa algo así puedes tomar dos caminos. El primero es el miedo y el segundo es disfrutar más la vida, yo creo que hay que enfocarlo de la segunda forma, que es como está haciendo Andrea.
Autor: Pablo Triguero.

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