Durante las últimas temporadas el triple ha sido la gran tendencia en la ofensiva de la mayoría de equipos de la NBA. Desde que Stephen Curry innovó la forma de anotar, muchos han sido los jugadores que se han especializado en el lanzamiento de larga distancia y el volumen de tiros de tres cada vez ha sido más elevado. Pero esta tendencia parece que está cambiando. Ya que si miramos los números vemos que los primeros clasificados son los equipos que menos triples lanzan.
El arma que revolucionó el juego
Para explicar la importancia del triple en la liga es necesario entender el impacto de Stephen Curry en la liga. En la década de 2000 a 2010 el tiro de tres puntos era un complemento secundario. Según las estadísticas avanzadas de esa década, la media de tiro de tres fue de entre 15 y 18 triples por partido por equipo. Gran parte de estos tiros los tomaban especialistas en el tiro de tres. Jugadores como Peja Stojakovic, Ray Allen, Kyle Korver o Bruce Bowen entre otros se destacaban por ser grandes jugadores con un rol específico abrir espacios y lanzar triples.

Si vemos el caso de Peja Stojakovic, observamos que en la campaña 2003/04 los Sacramento Kings lanzaban de media 18 triples por partido, de los cuales 7 eran lanzados por el serbio. Lo que muestra que un 40% de los tiros de un equipo eran lanzados únicamente por un jugador. Durante la década de los 2000’s el juego en la NBA destacó por jugadores muy físicos que tuvieran gran capacidad de penetración y que pudiesen anotar con consistencia en la pintura. No es de extrañar que entre el año 2000 y 2010 siete de los diez MVP’s fueron jugadores interiores. Pero en el draft del 2009, los Golden State Warriors seleccionaron con la séptima posición a Stephen Curry. El hombre que comienza la revolución del triple.
Curry y la explosión del triple en la NBA
Desde que Stephen Curry apareció en la NBA, el triple dejó de ser un lujo y pasó a ser prácticamente un requisito. Antes era cosa de especialistas: uno o dos tiradores por plantilla que vivían en las esquinas. Pero con Curry y el estilo que los Warriors desarrollaron (más rango, más volumen, más velocidad y triples creados tras bote) la liga entera entendió que el tiro de tres no era solo un recurso más, sino una forma de atacar completamente distinta. Ahí cambió todo: los equipos empezaron a replantear qué tiros valían la pena y cuáles no.

Los datos lo muestran clarísimo. En las últimas temporadas, el porcentaje de tiros totales que venía desde el triple llegó a cifras históricas. Alrededor del 40 % de todos los lanzamientos eran de tres, algo impensable antes del “efecto Curry”. La media distancia se desplomó porque, matemáticamente, no compensaba. Si un triple bien seleccionado te da más eficiencia, ¿para qué tirar un dos difícil? Eso llevó a que casi todos los jugadores tuvieran que convertirse en tiradores competentes. Lo que antes era una habilidad complementaria se convirtió en un estándar de supervivencia para jugar en la NBA moderna.
Esto también cambió el tipo de tiro. Ya no solo había triples tras pase, sino triples tras bote, desde nueve o diez metros, en transición, o con los defensores mucho más arriba. Las defensas tuvieron que reinventarse, subir líneas, rotar antes, cambiar más, y vivir permanentemente temiendo tiros que una década antes parecían impensables. La revolución del triple no solo cambió la forma de anotar. Cambió la forma de defender, de fichar, de entrenar y hasta de formar jugadores desde la base.
Los mejores equipos los que menos tiran de tres
Pero en la temporada 2025-26 está pasando algo interesante, empieza a verse una ligera corrección. No una caída en picado, pero sí un giro. Hay equipos punteros que están bajando su volumen de triples y no por accidente. Un ejemplo claro son los Denver Nuggets. Que promedian alrededor de 33–34 triples por partido, de los más bajos de toda la liga pese a seguir siendo uno de los mejores equipos. Y no es que les falten tiradores: su identidad ofensiva simplemente no depende de lanzar desde fuera a lo loco.
La explicación está en que algunos jugadores clave, como Nikola Jokić. Están demostrando que se puede dominar con tiros eficientes de dos puntos, rango medio, juego al poste y creación desde la pintura. Su impacto es tan grande que vuelve a abrir la puerta a un baloncesto menos dependiente del triple. Lo mismo pasa con equipos que están apostando por un baloncesto más equilibrado, priorizando cortes, juego interior o tiros de media distancia de alta calidad en lugar de vivir permanentemente del “boom” del triple.
También influye que muchas defensas ya han ajustado tanto para frenar el perímetro que hay más espacio para atacar dentro. Y varios entrenadores están recuperando la idea de que no todo lo que es matemáticamente eficiente en papel se traduce en la mejor forma de ganar en la realidad. Incluso jugadores exteriores (como Shai o Luka), están empezando a reincorporar tiros de dos que desaparecieron durante años, porque ahora están más liberados y son rentables otra vez.
No parece que el triple vaya a desaparecer, ni mucho menos. Sigue siendo un arma imprescindible. Pero sí se nota que la liga está entrando en una etapa más híbrida, menos extrema. Después de años de crecimiento continuo y exagerado en volumen, algunos equipos ganadores están recordando que hay otras formas de anotar y que el triple, aunque valioso, no debe monopolizarlo todo. Es posible que esta temporada 2025-26 marque el inicio de un baloncesto más equilibrado, donde el tiro de tres siga siendo clave, pero no la única respuesta para cada posesión.
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