Alejandro Galán y Fede Chingotto se tomaron la revancha de la derrota de París para volver a levantar un título ante Tapia-Coello (7-6 y 6-2)
Ha costado, pero por fin ha llegado. Alejandro Galán y Fede Chingotto disfrutan hoy de la gloria que tanto se les había resistido. Una sensación que llevaban sin saborear más de tres meses. Concretamente, desde el Major de Italia. Allí, al lado del Coliseo, se convirtieron en gladiadores y consiguieron vencer a Tapia-Coello. Ayer, en Düsseldorf, se transformaron en bárbaros y repitieron la historia.
Tras un sábado de semifinales plácido para ambas duplas, la final del Düsseldorf P2 iba a ser un nuevo «clásico» del pádel. Una nueva batalla entre las dos mejores parejas del circuito, con el componente añadido de la sed de venganza que arrastraban Galán y Chingotto. El asedio y derribo sufrido en París hizo mucho daño a los número 2, que no estaban dispuestos a repetir el mismo guion.
Dicho y hecho. Si de los últimos 14 enfrentamientos entre los dos binomios, 13 habían caído del lado de los «Golden Boys», Düsseldorf iba a reducir la brecha. Porque en el ambiente se notaba que era un día distinto y el desenlace lo confirmó. Un Chingotto superlativo y un Galán en modo «killer» acabaron con la resistencia de Tapia y Coello, que no tuvieron ni de lejos su mejor día.

A la séptima fue la vencida
Pese a no estar a su mejor nivel, Tapia y Coello evidenciaron lo complicado que es arrebatarles el triunfo. Así, el primer set no pudo ser más igualado. El tie-break iba a ejercer de juez para atribuir la primera manga en favor de una u otra pareja. Eso sí, en el recuerdo de ambas estaba el contundente 6-0 que sonríe a los N1 en el balance de muertes súbitas ante Galán-Chingotto.
Sin embargo, los fantasmas que amenazaban con hacer acto de presencia en la central alemana se esfumaron. A la cuarta bola de set consiguieron lo que nunca antes, ganarle un tie-break a Tapia y Coello. Y así, con el primer set en el bolsillo y con la losa mental enterrada, dieron rienda suelta a su espectáculo particular.
Un segundo set arrollador
El impulso de haber conseguido ganar el primer set fue determinante para el alien y el ratón. Y fue también todo lo contrario para los número 1 del mundo, que empezaron un declive asombroso. Galán y Chingotto olieron sangre y fueron a morder. A las primeras de cambio, un nuevo break para meter tierra de por medio con sus rivales.
Y así, con unos lanzados y con otros cabizbajos, nada se interpuso en el camino de Chingotto y Galán hacia un nuevo título. El quinto de esta temporada y, aunque en la lucha por el trono mundial no tenga excesiva relevancia, puede ser mucho más que un título para ellos. Necesitaban volver a sentirse poderosos y capaces de ganar a su gran pesadilla. En Düsseldorf, lo consiguieron.
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