El brasileño cayó a las primeras de cambio en el Masters 1000 de Canadá, dejando claro que aún necesita tiempo para codearse con los mejores. ¿Remontará el vuelo?
Golpe de realidad para Fonseca
El paso de João Fonseca por el Masters 1000 de Toronto ha sido tan efímero como insatisfactorio. Demasiado corto. Fugaz. La joven perla brasileña desembarcó en tierras canadienses con la intención de aprovechar las incontables bajas que se produjeron en la antesala del torneo y dar un golpe de efecto que le permitiese escalar posiciones en el ranking. Sin embargo, no pudo superar la primera ronda y cayó eliminado ante el australiano Tristan Schoolkate, número 103 en el escalafón mundial. Un duro mazazo. Difícil de asimilar. Una vez consumada la decepción, fueron muchos los usuarios que, utilizando las redes sociales, pusieron en tela de juicio la proyección del novato tenista carioca. «Joao Fonseca está sobrevalorado», «¿Este es el chico que desafiará a Sinner y Alcaraz?«, fueron algunos de los comentarios. En fin, una lluvia de críticas. Desmedidas e injustas, en algunos casos. Contra esos detractores debe luchar también João.
Año de adaptación
La paciencia y el deporte de élite, a menudo, no suelen ser elementos relacionados. Joao Fonseca vive su primera temporada entre los mejores y su ascenso, guste o no, ha sido meteórico. Hace un año, sin ir más lejos, apenas disputaba torneos ATP y se veía obligado a pasar por las previas en los Grand Slams. De hecho, no debutó en un Major hasta el Open de Australia (2025), cuando superó la qualy y aplastó a todo un Top 10 como Andrey Rublev en la primera ronda. Esa fue su carta de presentación. Un mes después, llegaría su primer título profesional en Buenos Aires. Fue un boom en toda regla. Algunos periodistas y aficionados lanzaron, quizás de forma prematura, las campanas al vuelo. Especialmente en su patria, Brasil, donde rápido se le comparó con toda una leyenda como Gustavo Kuerten. De golpe y porrazo, la mochila de Joao cogió unos kilos de más.

Es cierto que la tremenda expectación que se generó en las primeras fechas del curso ha ido perdiendo fuelle en los últimos tiempos. Fonseca no pudo trasladar las buenas sensaciones transmitidas en Sudamérica al continente europeo. Su gira sobre tierra batida, a excepción de la tercera ronda alcanzada en Roland Garros, no fue positiva. El balance general lo dice todo: 3 victorias y 4 derrotas. Números pobres si nos atenemos al talento que atesora el brasileño. Su paso por la hierba, con tempranas eliminaciones en Halle y Eastbourne, tampoco fue del todo fructífero. Eso sí, en Wimbledon, otra vez en un Slam, volvió a dar la cara y llegó a la tercera ronda. Se podría afirmar que João es un jugador de grandes plazas. Y eso no es asunto baladí. Ahora solo falta mantener la regularidad. Nada que la experiencia no pueda solucionar.
Crecimiento exponencial en el ranking
El ascenso en el ranking también ha sido significativo. Joao comenzó el 2025 en la posición número 145 y, transcurrida la primera mitad de la campaña tenística, ya figura entre las 50 mejores raquetas del mundo, más concretamente en la posición número 49. El avance, por tanto, existe. Las previas y los Challengers han desaparecido para darle paso a los Masters 1000 y a los cuadros finales en Grand Slam. Ahí es nada.
¿Mala programación del calendario?
Ciertas voces, unas más autorizadas que otras, señalan la mala programación del calendario como uno de los grandes aspectos a mejorar por parte de Fonseca. «¿Por qué no juega torneos ATP 500 o 250?», es la cuestión más recurrente. Tras caer ante Jarry en Wimbledon y, dadas las condiciones de Joao, la lógica hacía presagiar un regreso a la arcilla, compitiendo en certámenes como Gstaad, Bastad o Kiztbuhel. Otra alternativa era pasar por Washington antes de afrontar los dos Masters 1000 veraniegos: Toronto y Cincinnati. Ninguna de estas opciones sedujo a Joao y a su equipo. Así, pues, decidieron volar directamente hacia Canadá. Y el resultado, finalmente, no ha sido el esperado. ¿Demasiado parón?
Futuro a corto plazo
Una vez terminada su breve aventura en Toronto, Fonseca ya tiene la vista puesta en Cincinnati. No hay tiempo para lamentos. La vida continúa y el tenis no para. Será crucial para O Garoto redimirse lo antes posible de su traspié en Canadá. Para ello, debe estar preparado física y mentalmente. Las derrotas ayudan a progresar si se toman de la manera correcta. Ante Schoolkate, la ineficiencia al resto fue un lastre para el brasileño. Asignatura pendiente. No es la única, ya que el inexperto jugador de Río aún debe pulir otros conceptos: manejar las emociones en momentos de máxima presión, saber cuándo puede arriesgar y cuándo no… El margen de mejora es amplio, sí, pero paciencia, aún es muy joven.
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