José Juan Romero ya no es solo el hombre que dirige al Ceuta desde el banquillo. Su figura ha trascendido lo estrictamente deportivo y, en las últimas semanas, el técnico sevillano se ha convertido en una de las voces más reconocibles cuando se habla de la situación que atraviesa la ciudad.
Su presencia en medios nacionales se ha multiplicado. Romero habla claro, no suele esconderse detrás de los tópicos y, además, cuenta con un conocimiento de Ceuta que va mucho más allá del fútbol. Después de varios años en la ciudad, conoce de primera mano su realidad, sus particularidades y el sentimiento de una población que, en estos momentos, reclama atención.
El propio entrenador percibe que el mensaje empieza a llegar más lejos. «Llevamos 25 días desde que nos invadieron y nadie ha hecho nada. Gracias a Dios, los medios de comunicación, ahora parece que sí. España se ha dado cuenta y el fútbol está sirviendo de altavoz», aseguró. Romero también quiso poner en valor las muestras de apoyo llegadas desde diferentes puntos de España y destacó especialmente el gesto protagonizado por parte de la afición del Atlético de Madrid, que durante un partido coreó: «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende».
Para el técnico caballa, el fútbol ha dejado de ser durante un tiempo un simple espectáculo. Lo comprobó de primera mano durante el Ceuta-Las Palmas, un encuentro que, en otras circunstancias, debería haber sido una celebración para una ciudad que disfruta de su equipo en el fútbol profesional.
«Sentí que era un partido de protesta y manifestarse, no un partido de fútbol», explicó Romero. El entrenador lamentó que el ambiente no pudiera ser el esperado para una cita de estas características: «Lo bonito que habría sido recibir a la UD Las Palmas con un ambiente normal, una fiesta como ver jugar al Ceuta en esta liga».
Pero aquel día el fútbol quedó en un segundo plano. Las gradas se convirtieron en un reflejo del estado de ánimo de la ciudad. «Fue un ambiente de reivindicación y protesta, que lo llevamos al estadio. Un ambiente triste, decadencia, frustración… todo lo que vivimos los ciudadanos ceutíes», relató.
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