La asignatura pendiente de Sebastián Báez

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El argentino, flamante campeón en Río de Janeiro, tiene una deuda pendiente con la tierra batida europea. Cuatro de sus siete títulos han llegado en territorio sudamericano.

Sebastián Báez es un terrícola

Como en tierra en ningún sitio, deberá pensar Sebastián Baéz cada vez que pisa la superficie. El tenista de San Martín, como buen argentino, es un consumado especialista en arcilla. Solo hace falta echar un vistazo al CV de Sebita para corroborar dicha afirmación. 6 de los 7 títulos que ostenta, incluido el conseguido ayer en Río de Janeiro, han llegado sobre tierra batida. Además, sus números en polvo de ladrillo (74 victorias y 37 derrotas) contrastan con el mal bagaje en hierba (3 victorias y 7 derrotas) y pista dura (20 victorias y 46 derrotas). Sin embargo, hay algunos matices que deben ser aclarados.

Báez se siente cómodo jugando en Sudamérica. Es un hecho. Las condiciones del continente sudamericano benefician a su patrón de juego. Sin ir más lejos, ya sabe lo que es ganar hasta tres torneos diferentes en territorio amigo: Córdoba (2023), Río de Janeiro (2024, 2025) y Santiago de Chile (2024). Solo Buenos Aires se le resiste. Cabe recordar que Sebita es el único jugador hasta el momento que ha defendido con éxito el título en el ATP 500 de Río de Janeiro. Y ojo, en el Jockey Club Brasileiro han visto campeonar a Rafa Nadal, David Ferrer y Dominic Thiem. Palabras mayores.

Seba Baéz celebra el bicampeonato en Río | Imagen: RioOpen.

El problema para Baéz llega cuando cruza el charco. En Sudamérica brilla, pero en Europa se apaga. Mejorar sus prestaciones sobre la tierra batida del viejo continente es su cuenta pendiente. Cierto es que inauguró su palmarés en Estoril (2022) y por el camino sumó un nuevo entorchado en Kitzbuhel (2023), pero más allá de esas dos excepciones, poco o nada. Jamás ha pasado de la 4R en Montecarlo, Madrid, Roma y Roland Garros. O lo que es lo mismo, nunca ha pisado los cuartos de final en los torneos más célebres e importantes que se celebran cada año en arcilla. Esa es la realidad.

Aún resta un mes largo para que comience la gira primaveral de tierra batida y Báez aspira a romper su techo. A buen seguro, el título cosechado en Río le dará el empujón necesario para afrontar el desafío. ¿Será capaz de imponer su juego en Europa? ¿Será Báez uno de los jugadores a tener en cuenta de cara a Roland Garros? No queda tanto para conocer las respuestas.

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