Jon Uriarte y su junta directiva limitan las invitaciones para enfado de jugadores, expresidentes y exjugadores. La paz social está lejos de lograrse.
El inicio del Athletic ha sido dubitativo. Con la última victoria en Balaídos Edin Terzic ha sido capaz de establecer una cierta tranquilidad tras hacer que su equipo realizara el partido más completo hasta la fecha. Pero ese es ahora mismo el menor de los problemas. Fuera del campo hay un incendio social que está opacando las actuaciones del equipo, donde todas las medidas de recorte presupuestario que está aplicando la directiva de Jon Uriarte están generando controversia entre jugadores, expresidentes y exjugadores.

Todo comienza con la retirada de las invitaciones institucionales a estos 3 colectivos y los empleados por parte del club. Uriarte y su junta directiva lo justifican a la gran demanda que hay para los partidos en casa pero, para el expresidente García Macua "muy mal tiene que estar el Athletic" para que retiraran esas invitaciones que además actualmente solo podían disfrutar 6 expresidentes, siendo ese "el único reconocimiento que hemos tenido los expresidentes históricamente". Finalmente, el club reculó y dará asientos vitalicios a los 6 antiguos mandatarios, pero parece más una medida para intentar contentar a las masas que lo planeado inicialmente.
Jugadores y empleados, en pie de guerra
Donde más problemas ha generado esta medida es en el seno de los jugadores y jugadoras del equipo femenino. La retirada de las invitaciones provocó un plante a la prensa como protesta en la derrota 2-0 ante el Barcelona en el Camp Nou. Iñaki Williams, voz autorizada como capitán, sintió que "era el momento de hacer algo, nos uníamos a la protesta de todos los trabajadores, tenemos que priorizar lo que es el Athletic".

En el primer equipo el enfado también es por las formas. Según "El Correo" fue Jon Berasategi el encargado de entrar al vestuario a comunicar la medida sobre las entradas a la plantilla, generando un malestar mayor que les ha obligado a alzar la voz no solo por su parte, sino también por los empleados. Esa es otra de las medidas que han levantado crispación. Los trabajadores ya no tienen derecho a comer gratis en Lezama, y los jugadores hasta pensaron montar un bote para financiar esas comidas.
El presidente, desaparecido
Williams también habló de que pidieron reunirse con Uriarte y la junta directiva, pero de momento el presidente parece invisible. No viajó ni a Barcelona ni a Vigo, y sus únicas declaraciones en los últimos días fueron a través de una carta que mandó a la Asociación de Veteranos del Athletic. En ella el mandatario hablaba de "una extraordinaria demanda". Además, el que para algunos es "el presidente del Excel" tiró de datos para justificar las medidas y que "11.000 personas esperan poder incorporarse a nuestro colectivo social".

Ya no es el primer problema que tiene el presidente con algún estamento del club. Los problemas con el colectivo de aficionados "Herri Hamalia" generó una crispación que incluso llegó al punto de amenazas en el ámbito personal. Ahora, Uriarte y su junta directiva deben buscar una solución no solo por su bien, sino para que todo el entorno del club reme en la misma dirección. Si no lo consigue, puede provocar que su segundo mandato como presidente acabe antes de lo esperado.
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