La vuelta a Vallecas fue más corta de lo esperado

|Laura Álvarez Manso
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El regreso del fútbol al Estadio de Vallecas acabó marcado por una protesta masiva con suspensión del partido

Lo que debía ser una jornada de celebración por el regreso del Rayo Vallecano a Vallecas terminó convirtiéndose en uno de los episodios más convulsos de la historia reciente del club. Antes del inicio del encuentro, Emil Audero fue homenajeado tras proclamarse campeón de la ASEAN Cup con Indonesia, Florian Lejeune recibió el reconocimiento de LaLiga como mejor defensor de la temporada y se guardó un minuto de silencio por los abonados y aficionados fallecidos durante el último año. En lo puramente deportivo, antes de dar comienzo, se notificó la baja de última hora tanto de Andrei Ratiu, por parte del conjunto local, como de Aymeric Laporte, por parte del club visitante.Ya con el pitido inicial, Rayo empezó mejor: llegó a marcar un gol anulado por fuera de juego y generó varias ocasiones en los primeros minutos del partido.

No obstante, todo cambió en el minuto 13. Miles de aviones de papel y pequeñas pelotas de goma comenzaron a caer sobre el césped mientras desde la grada se multiplicaban los cánticos de “Presa, vete ya”. El árbitro José María Sánchez Martínez activó los protocolos de seguridad y detuvo el encuentro en varias ocasiones. Durante los parones, Óscar Valentín e Isi Palazón intentaron dialogar con los aficionados para evitar una suspensión que cada vez parecía más cercana, pero los lanzamientos continuaron tras cada intento de reanudación.

La situación acabó siendo insostenible. Después de varias interrupciones y tras comunicar la Policía Nacional que no podían garantizarse las condiciones de seguridad necesarias, el encuentro quedó suspendido definitivamente con 0-0 en el marcador. Los recogepelotas se convirtieron en protagonistas involuntarios al retirar continuamente los objetos lanzados al campo y recibieron una de las mayores ovaciones de la tarde. Pese a todo, la tradicional hermandad entre ambas aficiones volvió a quedar patente, con los seguidores franjirrojos despidiendo entre aplausos al Athletic Club y coreando el nombre del conjunto bilbaíno mientras abandonaba el terreno de juego. A su vez, Unai Simón e Iñaki Williams devolvían los aplausos a la afición rayista.

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