Cuando el río suena, agua lleva. Lo que era un secreto a voces y un destino inevitable ya es una realidad: la Unión Deportiva Las Palmas y el delantero grancanario Jefté Betancor (6 de julio de 1993) han unido por fin sus caminos. La entidad amarilla ha hecho oficial la llegada del atacante, que se convierte en el nuevo referente ofensivo del equipo.
La operación se ha cerrado mediante un acuerdo de traspaso con el Olympiacos griego, club que hasta ahora poseía sus derechos federativos y deportivos, por una cifra que no ha trascendido. Ambas partes han sellado un contrato por tres temporadas, vinculando al jugador con el equipo de su tierra hasta el 30 de junio de 2029.
El compromiso de Jefté ha sido absoluto desde el primer minuto. Su incorporación ha sido inmediata, viajando directamente a Marbella para unirse a la tradicional concentración de pretemporada que está llevando a cabo el primer equipo. Allí ya suda la camiseta junto al resto de sus nuevos compañeros, a la espera de que el club defina la fecha y hora exacta de su presentación oficial ante los medios y la afición.
El verdugo copero del Real Madrid de Arbeloa
El ariete isleño aterriza en el Estadio de Gran Canaria con el cartel de goleador contrastado y tras firmar una última campaña sobresaliente en el fútbol español. El curso pasado, militando en calidad de cedido en el Albacete, Jefté se erigió como una pieza fundamental disputando 38 encuentros ligueros y cinco de Copa del Rey, alcanzando la nada desdeñable cifra de 18 dianas.
Sin embargo, su actuación más brillante de la temporada traspasó fronteras y tuvo un enorme impacto mediático. Dos de esos 18 goles sirvieron para dinamitar la Copa del Rey y eliminar de la competición al mismísimo Real Madrid. Aquella noche mágica de Jefté supuso, además, el primer gran varapalo y revolcón para el conjunto blanco con Álvaro Arbeloa a los mandos del banquillo. Ahora, Las Palmas confía en que ese mismo instinto killer sirva para dar grandes alegrías a la parroquia amarilla.
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