El Burgos continúa dando forma a su proyecto para la nueva temporada mientras afronta una pretemporada marcada por los movimientos en la plantilla. En el primer amistoso del verano, disputado frente a la Real Sociedad B en Villarcayo, el técnico Sergio Francisco se vio obligado a completar la convocatoria con varios futbolistas del filial debido a la falta de efectivos. Aun así, el conjunto blanquinegro arrancó la preparación con una victoria que deja buenas sensaciones.
En el capítulo de incorporaciones, la entidad castellana ha oficializado por ahora tres refuerzos. Han llegado Javi Llabrés, procedente del Real Mallorca, y Dadie, que desembarca desde el filial de la Real Sociedad. A ellos se suma Oier Luengo, cuyo regreso se ha concretado esta vez mediante un traspaso definitivo después de haber militado la pasada campaña como cedido por el Real Oviedo.
No obstante, el club también ha perdido piezas de gran peso en el esquema del curso anterior. Los centrocampistas Miguel Atienza e Iván Morante, habituales en el once inicial, han abandonado la disciplina burgalesa tras completar una notable temporada. Tampoco continuarán Íñigo Córdoba ni Florian Miguel, dos futbolistas con un papel protagonista durante el último ejercicio. Aunque el Burgos intentó retenerlos con propuestas de renovación, todos optaron por continuar sus carreras en otros destinos, obligando a la dirección deportiva a encontrar sustitutos de garantías.
La planificación, además, podría complicarse aún más si se producen nuevas salidas. Algunos de los jugadores con mayor cartel en la plantilla han despertado el interés de otros equipos, entre ellos el lateral Lizancos y David González, máximo realizador del Burgos el pasado curso. Ambos figuran entre los futbolistas con más opciones de cambiar de aires, junto a otros integrantes del plantel que también están siendo seguidos de cerca por diferentes clubes.
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