La selección escandinava ha sellado su clasificación para las eliminatorias tras hacer un arranque perfecto
Si hace unas semanas alguien hubiera dicho que Noruega llegaría a la última jornada de la fase de grupos con seis de seis puntos posibles, muchos lo habrían considerado una locura. Al fin y al cabo, hablamos de una selección que llevaba años acumulando talento. Sin embargo, la forma en la que lo está consiguiendo ha disparado la ilusión de todo un país. Los de Stale Solbakken han derrotado a Irak (1-4) y a Senegal (3-2), han sellado su clasificación para las eliminatorias y afrontan ahora un duelo por el liderato ante Francia.
El mundial que llevaba décadas esperando Noruega
La clasificación ya tiene valor histórico por sí sola. Noruega no disputaba una Copa del Mundo desde Francia de 1998, una ausencia demasiado larga para una selección que ha visto crecer a una generación repleta de talento. Ahora, los escandinavos no solo han regresado al gran escenario, sino que lo han hecho ganando sus dos primeros partidos y asegurando su presencia en las eliminatorias con una jornada de margen.
La victoria ante Senegal permitió a los noruegos lograr por primera vez en su historia dos triunfos consecutivos en una Copa del Mundo. Hasta ahora, sus participaciones mundialistas se resumían en Italia 1938, Estados Unidos 1994 y Francia 1998, sin haber encadenado nunca dos victorias. Además, Noruega se convirtió en apenas la sexta selección de la historia capaz de arrancar un Mundial con dos triunfos después de pasar más de 25 años sin disputar el torneo, según datos de "Misterchip", un registro que refleja la magnitud de lo conseguido.
Además, el triunfo ante Senegal confirmó que el estreno frente a Irak no había sido casualidad. Los noruegos sufrieron, concedieron ocasiones y terminaron encajando dos goles, pero volvieron a demostrar una virtud fundamental en los grandes torneos: la capacidad para golpear cuando más daño hace.
Braut Haaland lidera el sueño vikingo
Si hay un nombre propio en este inicio de Mundial es el de Erling Braut Haaland. El delantero noruego abrió el torneo con un doblete frente a Irak y repitió la actuación ante Senegal, convirtiéndose en el gran referente ofensivo de su selección y situándole entre los máximos goleadores del torneo junto a figuras como Mbappé y Messi.
El primer encuentro ya dejó un registro histórico. Braut Haaland firmó el primer doblete de un jugador noruego en toda la historia de la Copa del Mundo, un logro que cobra todavía más valor si se tiene en cuenta que Noruega apenas había marcado seis goles en sus ocho partidos mundialistas anteriores. Cuatro de los diez tantos mundialistas de la selección escandinava ya llevan la firma de su gran estrella.

Mucho más que Haaland
Aunque los focos apuntan al delantero del Manchester City, el éxito noruego no se explica únicamente por sus goles. Martin Odegaard está dirigiendo el juego del equipo con personalidad, mientras que futbolistas como Antonio Nusa, Patrick Berg o Marcus Pedersen han aportado soluciones en momentos importantes del torneo.
El equipo de Solbakken ha mostrado personalidad con balón, capacidad para competir en distintos escenarios y una madurez impropia de una selección que llevaba casi tres décadas sin pisar un Mundial. Frente a Irak supo aprovechar sus oportunidades, ante Senegal demostró que también sabe sufrir cuando el partido se complica.
El rugido de una afición que vuelve a soñar
La conexión entre el equipo y sus aficionados quedó reflejada tras el triunfo ante Senegal. Una vez finalizado el encuentro, jugadores y seguidores celebraron juntos el ya característico "Vikingo Row", una coreografía inspirada en los antiguos barcos vikingos en la que todos simulan remar al unísono. La imagen se ha convertido en uno de los símbolos de Noruega durante este Mundial y refleja la unión entre un equipo que vuelve a ilusionar y una afición que llevaba casi tres décadas esperando este momento.
La escena simboliza a la perfección el momento que atraviesa el país. Después de 28 años esperando el regreso a una Copa del Mundo, Noruega vuelve a sentirse protagonista del mayor escenario del fútbol.
Francia espera en el horizonte
El próximo examen será el más exigente hasta la fecha. Noruega se enfrentará a Francia en la última jornada del Grupo I con el liderato en juego. Ambos equipos suman seis puntos, aunque los franceses cuentan con una ligera ventaja en la diferencia de goles.
Más allá de la clasificación, el partido tiene un atractivo especial: Haaland contra Mbappé, dos de las grandes estrellas del fútbol mundial frente a frente en uno de los encuentros más esperados de la fase de grupos.
Lo que ocurra después es una incógnita. Lo que ya parece evidente es que Noruega ha dejado de ser la selección que regresaba al Mundial tras 28 años de ausencia. Los vikingos han llegado para competir, y de la mano de Haaland empiezan a soñar con algo mucho más grande.
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