Los problemas físicos siguen castigando al Burgos CF en una pretemporada marcada por las lesiones. El último en caer ha sido Oier Luengo, uno de los pilares de la zaga blanquinegra, que estará apartado de los terrenos de juego tras confirmarse que sufre una fractura en el dedo gordo del pie derecho.
El central se lesionó durante el amistoso del pasado sábado frente al Athletic Club, disputado en El Plantío. Después de recibir un fuerte golpe, no pudo completar el encuentro y tuvo que abandonar el terreno de juego antes del pitido final. Las pruebas médicas realizadas posteriormente han confirmado el alcance de la dolencia, por lo que el futbolista ya se encuentra siguiendo un tratamiento específico bajo la supervisión de los servicios médicos del club. Por el momento, el Burgos no ha querido fijar un plazo para su regreso y supedita su recuperación a la evolución de la lesión.
El contratiempo de Luengo se suma al sufrido por Álex Lizancos, que también ha visto frenada su preparación veraniega. El lateral derecho se lesionó durante una sesión de entrenamiento y las exploraciones determinaron una lesión de menisco que le impedirá estar disponible para el arranque del campeonato.
La baja de Lizancos supone un revés importante para el conjunto castellano. El defensa granadino dio el salto al fútbol profesional la pasada temporada y se consolidó como una de las grandes revelaciones del equipo gracias a su rendimiento. Sus actuaciones despertaron el interés de varios clubes durante el verano, entre ellos Osasuna, cuyo técnico, Luis Miguel Ramis, habría insistido en su incorporación tras coincidir con el jugador en Burgos. Finalmente, el lateral continuará en El Plantío, aunque ahora deberá centrarse en superar una lesión que retrasa su inicio de curso.
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