Ambas franquicias han apostado este verano por el waive-and-stretch, fórmula que reparte en varios años el pago de un contrato rescindido
Durante el mercado estival, Milwaukee Bucks y Phoenix Suns sorprendieron al utilizar el waive-and-stretch, un mecanismo del límite salarial que permite prorratear el pago pendiente de un jugador cortado a lo largo de más temporadas, ganando margen inmediato para reforzar sus plantillas de cara al nuevo curso.
En la mayoría de los casos, esta táctica se reserva para salarios menores, pero ambas franquicias la han aplicado a contratos de estrellas cercanas a la treintena y con cifras que superan los 100 millones de dólares, algo poco habitual en la liga.
La contrapartida es evidente: tendrán dinero muerto en sus cuentas, sueldos que computan contra el límite aunque el jugador no siga en el equipo hasta 2030, esto condicionará sus movimientos futuros y exigirá un control exhaustivo de su planificación financiera.
Milwaukee y el adiós a Lillard
A comienzos de julio, los Bucks decidieron cortar a Damian Lillard, quien se recupera de una grave lesión en el tendón de Aquiles. La franquicia buscaba renovar su plantilla antes de que el contrato de Giannis Antetokounmpo llegue a su fin en dos años.
Para lograrlo, repartieron los 113 millones restantes del base en cinco temporadas, lo que dejará un cargo fijo de 22,5 millones anuales en el tope salarial. Esa maniobra abrió el espacio necesario para contratar al pívot Myles Turner procedente de los Pacers.
El movimiento responde a una idea clara: seguir siendo aspirantes en la Conferencia Este mientras su estrella griega siga comprometida con el proyecto y evitar que la falta de margen salarial frene sus opciones de competir por el anillo.
El plan de Phoenix con Beal
Pocos días más tarde, los Suns siguieron el mismo camino con Bradley Beal, que aún tenía casi 111 millones garantizados y dos años de contrato. Beal aceptó devolver unos 14 millones como parte de su salida.
La franquicia decidió extender los pagos a cinco campañas, rebajando el impacto anual a cerca de 20 millones en el tope. Con ello, ganan algo de oxígeno financiero tras una campaña por debajo de las expectativas y con la urgencia de mejorar resultados.
Ahora, mientras Beal se une a los LA Clippers y Lillard regresa a los Portland Trail Blazers, sus antiguos equipos seguirán abonándoles su salario durante cinco años más, independientemente de su rendimiento en otras canchas.
Una apuesta con doble filo
Aplicar el waive-and-stretch a contratos de esta magnitud implica riesgos importantes: reduce la flexibilidad salarial y obliga a planificar con precisión cada fichaje y renovación para no comprometer el futuro de la franquicia.
En Milwaukee, la urgencia es competir ya mientras Antetokounmpo esté en la plantilla. En Phoenix, el objetivo pasa por aligerar gastos y encontrar una fórmula que devuelva al equipo a la élite competitiva de la liga.
El tiempo dirá si estas decisiones acaban siendo un acierto estratégico o una losa económica difícil de levantar. Lo único seguro es que Bucks y Suns seguirán pagando por el pasado… hasta 2030.
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