Victoria muy sufrida (6-4/6-7/6-3) de Carlos Alcaraz ante un excelso Hubert Hurkacz para meterse en la final del ATP 500 de Róterdam. Solo Álex De Miñaur le separa de sumar un nuevo título.
Alcaraz reina en el caos
Carlos Alcaraz disputará mañana la vigesimotercera final en su corta y exitosa carrera. Y lo hará después de sufrir lo que no está en los escritos en una semifinal de enorme nivel ante Hubert Hurkacz, 21 en el ranking ATP. El polaco obligó a Carlitos a sacar su mejor versión y también, porque no decirlo, a saber sufrir en pista. Finalmente, tirando de talento y garra, el Prodigio del Palmar pudo cerrar un encuentro enrevesado y complejo. Volverá a pelear por un título 4 meses después.
No tardó demasiado Hurkacz en mostrar sus credenciales. El tenista de Breslavia comenzó tan enchufado que, en un abrir y cerrar de ojos, tuvo hasta tres oportunidades de rotura para situar el 5-0 en el marcador. Alcaraz sufría y Hubi disfrutaba. No pintaba bien el asunto. Fue entonces cuando ese plan B que tanto se le pide al palmareño, dejó su sello en Róterdam. Del 4-1 se pasó al 6-4. Cosas del tenis. Cosas de Alcaraz. Pura sangre.

El segundo set fue un calco de lo vivido en el primero. Ambos contendientes mostraban lo mejor de su repertorio. Solo un puñado de puntos, de detalles, inclinarían la balanza a favor de uno u otro. En esa línea tan fina se movió como pez en el agua Hurkacz, que llevó la segunda manga al tie-break, para, después, en un territorio que conoce bien, aprovechar algún que otro error no forzado de Alcaraz y equilibrar el partido. Al tercer y definitivo set.
Sin margen para el error y cuando el contexto del encuentro más lo requería, Carlos Alcaraz mostró el campeón que lleva dentro. Rompió el saque de Hurkacz nada más iniciarse el tercer set y ya no perdería esa ventaja hasta celebrar el triunfo final. Con enorme seriedad y echando mano del servicio, terminó por dilapidar las opciones del espigado polaco. Game, set and match. Y nueva final. La 23.
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