El centrocampista repasa el inicio de curso del filial y su sueño de debutar en Primera con el Deportivo
Rubén López se ha convertido en la brújula y el líder sobre el césped del Deportivo Fabril en este arranque de temporada en Primera Federación. Tras un verano convulso en el que regresaba de su cesión en el Pontevedra con la sensación inicial de haber cerrado su etapa en la cantera, una conversación personal con Manuel Pablo cambió por completo su perspectiva y así lo mostró en una entrevista para La Opinión A Coruña: "De primeras no me llamaba mucho volver al Fabril, sentía que era una etapa finalizada y que podía ser un paso atrás. Pero hablando con el míster me convenció del equipo que se podía formar con gente como Martín, Kevin o Jairo, y te das cuenta de que no es un paso atrás, sino uno adelante para subir otros dos". Bajo la dirección del técnico canario y de Juan Villamisar, el canterano ha asumido además el brazalete de capitán y una nueva demarcación como pivote defensivo, una posición donde se siente muy cómodo y que le exige mayor pausa, juego a un toque y criterio en la distribución.
El inicio de competición del filial blanquiazul está respondiendo a la exigencia de una categoría caracterizada por el fútbol directo, los duelos individuales y la presencia de veteranos. Rubén López destaca la madurez competitiva de un bloque joven que "no tiene techo" y cuyo propósito principal sigue siendo la formación de futbolistas preparados para dar el salto al primer equipo cuando las necesidades del guion —como las recientes bajas en ataque de la plantilla de Antonio Hidalgo— lo requieran. Precisamente sobre el técnico del primer equipo, el centrocampista resalta su alto nivel de exigencia e intensidad: "Hidalgo es un entrenador que sabe mucho de fútbol. Te lleva al límite, le gusta la puntualidad, los buenos hábitos y es muy serio, pero también es una persona con la que puedes hablar y opinar tranquilamente". Un entorno profesionalizado en Abegondo que el de Silleda ha aprendido a valorar aún más tras sus experiencias fuera de A Coruña, adoptando la nutrición y el descanso como un estilo de vida indispensable para rendir al máximo nivel.
Con contrato en vigor hasta 2028 y la madurez que otorgan sus vivencias dentro y fuera del campo —reflejadas en el tatuaje que luce en el brazo en consonancia con sus compañeros Diego Gómez y Martín Ochoa—, el mediocentro prefiere centrarse en el día a día sin proyectar metas a largo plazo. No obstante, no oculta la gran aspiración que mueve su trabajo diario en la ciudad deportiva herculina: "No me paro a pensar en el futuro, vivo el momento y lo que tenga que llegar, llegará. Pero si tengo que decir un sueño o un reto por cumplir, me gustaría debutar en Primera División con el Deportivo".
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