Con salida en la pequeña Lauwin-Planque y final en Boulogne-Sur-Mer, la segunda etapa del Tour se la llevó el neerlandés Mathieu Van der Poel. La etapa se decidió en un «sprint deluxe» entre los favoritos de la clasificación general. Mas y Rodríguez también estuvieron en ese grupo de en torno a 20 ciclistas que llegó a meta.
Inicio marcado por la lluvia en la 2ª etapa del Tour
La salida, realizada por primera vez en la pequeña localidad de Lauwin-Planque, fue pospuesta debido a la incesante lluvia que caía sobre los corredores. Finalmente, el pelotón se puso en marcha a las 12:32 con los maillots, entre ellos el líder Jasper Philipsen, en primera posición. Entre un aguacero tremendo, se producía el primer ataque de la etapa por obra de Armirail (AG2R), Fedorov (Astana), van Moer (Lotto) y Leknessund (Uno-X).
Al principio de la carrera a pesar de la lluvia había vientos suaves y los ciclistas de cabeza se mantenían con un promedio de velocidad alto, por encima de los 40 km/h. Por otra parte, Alpecin e Intermarché buscaban centrarse en tener el pelotón controlado dirigiéndolo. En la fuga, era el corredor noruego del Uno-X el que más estaba tirando y se llevaba al sprint los primeros puntos de montaña.
Pensando en el sprint intermedio
Después del Côte de Cavron-Saint-Martin se producía una pequeña caída en la parte de atrás del pelotón que involucraba a gente como Campenaerts o Wright. Afortunadamente, todos continuaron. Mientras, parecía que los equipos del pelotón empezaban a empujar más fuerte. Entre medias de esta crónica, hay que contar como curiosidad que los 209,1 kilómetros conforman la etapa más larga de este Tour.
Entre medias, el hueco entre pelotón y fuga comenzaba a reducirse poco a poco con un Alpecin que seguía tirando fuerte. A fin de cuentas, era un perfil de etapa en el que podían tener alguna posibilidad. Esos kilómetros entre la montaña y el sprint se hicieron eternos, con Carlos Rodríguez sufriendo un problema mecánico que lo retrasaría unos segundos. Mientras tanto, el pelotón seguía empujando para buscar los puntos para el maillot verde. De todas formas, era para Jonathan Milan que estaba en la fuga.
Se reestablecen las cosas en la 2ª etapa del Tour
Poco después de Énocq, el pelotón alcanzó a los cuatro corredores fugados. Faltaban 52 kilómetros cuando los 214 ciclistas del pelotón se unieron, aunque luego algunos corredores como Thomas (maillot de lunares hasta hoy) terminaron descolgados. Ya con el grupo compacto, los equipos con opciones reales de ganar como Visma o UAE se unieron al Alpecin, que se mantenía por delante.
Viendo los últimos puertos que nos quedaban, que aunque eran cortos eran duros, Van Aert aceleraba buscando si podía irse. A su vez, saltaban su compatriota Tim Wellens y también Vingegaard y Pogacar. El resultado de esto era un intento de fuga que enseguida terminaba. Aún así, en medio de todo esto el belga del UAE conseguía hacerse momentáneamente con el maillot de la montaña, ya que al final lo conseguiría Pogacar.
Últimos 10 kilómetros con dos cotas
Pogacar, Vingegaard, Jorgenson, Evenepoel, Grégoire y Van der Poel. Esos eran los que intentaban conseguir alejarse en el duro Côte de Saint-Étienne-au-Mont. Posteriormente, en ese grupo entraban muchos más ciclistas, entre los que no se encontraba ningún español. Eso sí, Carlos Rodríguez y Enric Mas intentaban llegar allí compartiendo grupo también con Philipsen. Mientras, pensando en un posible sprint, Girmay tenía un problema mecánico
A punto de pasar el cartel de dos kilómetros, Lipowitz atacaba en busca de la etapa. Pero los favoritos no lo iban a permitir. Ahí estaban los dos españoles anteriormente mencionados en un sprint entre los mejores de la general. El que se lo terminó llevando fue Van der Poel, siendo la segunda victoria consecutiva para el Alpecin. Fue un sprint que el neerlandés tuvo relativamente controlado en todo momento a pesar de tener a Vingegaard y Pogacar pisándole los tobillos.
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