Hace ya cuatro años que los Suns rozaron la gloria en las Finales del 2021. Su proyecto liderado por Devin Booker, drafteado por la franquicia en 2015, estuvo a punto de conseguir lo que Charles Barkley en el 93 o Steve Nash en los 2000 no pudieron. Finalmente, los Bucks de Antetokounmpo se alzaron con el anillo esa temporada. Esa ajustada derrota tenía como punto reconfortante para los aficionados de Phoenix el del asentamiento de un proyecto de gran potencial a futuro. El regreso a unas series donde el título estuviera en juego se preveía para más pronto que tarde.
Para sorpresa de muchos, Suns no ha vuelto ni siquiera a una Final de Conferencia desde entonces. Los problemas para ensamblar su roster principal o elegir la figura perfecta para sus banquillos responden a tales infortunios. Un 9 de marzo de 2025, los Phoenix Suns se sitúan 11º en el Oeste, fuera del Play-In, con un récord de 29-34. El curso se encuentra en su recta final y cada vez queda menos tiempo de respuesta para Durant, Booker y compañía. ¿Tiene respuesta dicha hecatombe? ¿Estamos ante la última oportunidad de este proyecto?
Tres superclase con poca química
Kevin Durant llegó a la franquicia arizoniana en mitad de la temporada 22-23 tras no conseguir el ansiado anillo con los Brooklyn Nets. Uno de los mejores jugadores de la liga se unía a un plantel que prometía showtime en cada jugada. Los Suns cayeron esa temporada ante los futuros campeones Denver Nuggets y el principal argumento ante dicha eliminación era la falta de tiempo para consolidar la química entre sus dos estrellas. En la siguiente temporada 23-24 aterrizaba Bradley Beal. Un escolta super anotador que por fin recalaba en un equipo con aspiraciones reales al título tras varios años en los desangelados Wizards. Phoenix Suns conformaba un Big Three que asustaba a cualquiera. Aun así, la idea no acababa de carburar. Entre lesiones, múltiples derrotas contra los principales contenders y un juego individualista el equipo se fue a casa en primera ronda de los Playoffs 2024 con un 4-0 contra los Wolves.

Ese era el panorama para este año. Como se observa a estas alturas, las buenas sensaciones no llegan y los problemas entre estos tres tienen algo que ver. El ataque del equipo no es malo —solo faltaría— y entra raspado en el top 15 de la liga (114.3), aunque con tales nombres podría estar algo más arriba. En cambio, en la defensa sobresalen las flaquezas como la 24º peor defensa de la NBA (116.5). Por detrás de ellos tienen a equipos cuyas temporadas son más un trámite que otra cosa (Pelicans, Jazz, Wizards, Bulls, etc.) y aquellos que están por debajo y sí presentan proyectos de mayor calado, como Grizzlies o Hawks, lo solventan gracias a sus buenos ataques (el segundo y quinto mejores ataques de la liga).
Sin respuestas desde el banquillo
Ya antes de comenzar este curso se preveía que la llegada de Budenholzer podía alcanzar la tan ansiada estabilidad al equipo o desperdiciar uno de los ataques con más potencial de la liga. Un coach de la vieja escuela era una decisión arriesgada, pero ni Frank Vogel ni Marky Williams habían sido capaces de lidiar con tantos egos en pista. Pues bien, Mike Budenholzer tampoco ha sido capaz de convencer a estos jugadores y si a eso se le suman los malos resultados todo acaba por explotar. Una disputa entre Budenholzer y KD en el partido contra Clippers lo evidencia.
Todas las culpas no recaen solo en los jugadores y Budenholzer tampoco está exento. Una de sus decisiones más polémicas fue la de disminuir la importancia en la rotación de Ryan Dunn. Los Suns llegaron a ser la mejor defensa de la liga (105.2) cuanto este jugador coincidía en pista con KD y Booker. Inexplicablemente para muchos, la importancia de Dunn ha disminuido considerablemente de promediar 20 minutos entre diciembre y enero a apenas 10 en febrero.
Un horizonte poco alentador
Los Suns tienen el peor calendario de todos los equipos de la NBA en este tramo final de temporada, con un porcentaje medio de victorias de sus oponentes de casi un 60%. OKC, Cavs, Celtics (dos veces) o Lakers son encuentros que tienen que disputar los de Budenholzer. Si ya las cosas pitan mal, Suns va a tener que ganarse entrar en playoffs.
Ahora mismo, Phoenix Suns se sitúa a 2.5 partidos de Mavericks, su equipo más próximo. La lesión de Irving y la ausencia de Davis puede resultar un bajón de rendimiento para Dallas aprovechable por parte de los de Arizona. Las respuestas deben llegar ya si KD, Booker o Beal quieren estar en postemporada y ese cambio de rumbo puede empezar esta misma noche. A las 20:30 (hora española), Suns se enfrenta a domicilio contra los Mavs. El mejor partido posible para recortar distancias e intentar el comienzo de una buena racha.
0 comentarios