Un rayista no tiene por qué ser un Bukanero

|Jonay Amaro
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El presidente del Rayo Vallecano declina la propuesta de la CAM para la reforma integral del Estadio de Vallecas debido a que "Contenta a los Bukaneros" (Diario VozPopuli) pero... ¿Dónde está su propuesta?

Desde hace dos años, Raúl Martín Presa tiene un objetivo principal. Ese es el de hacer un nuevo estadio para el Rayo Vallecano. En esta nueva meta ambiciosa, hay puntos que chirrían al aficionado del club franjirrojo. El máximo mandatario tiene entre ceja y ceja en ampliar el aforo hasta los 30.000 espectadores. Un hecho que no convence a una hinchada que no le salen las cuentas. Es lícito el planteamiento del presidente. Si se miran los últimos tiempos, en lo que se refiere al primer equipo, el Rayo Vallecano está consiguiendo gestas que hace cinco años nadie creería. Ascenso, semifinales de Copa del Rey, seis años seguidos en Primera División y ser subcampeones de la Conference League. Desde fuera y sin querer conocer a fondo la situación, es evidente que alguien piense: ¡Ah!, pues me parece una gran idea en la propuesta de un nuevo recinto". Seguramente, tenga lógica, porque quizás no se puede negar que el rayismo estará creciendo. Eso es innegable. Ahora bien, ¿Por qué estará creciendo? ¿Es real la posibilidad de construir un nuevo hogar para 30.000 espectadores? Y lo más importante. Dentro de este crecimiento, ¿Cuánto es el porcentaje de fidelidad? ¿Cuánto es el porcentaje de un rayista puro y otro que pueda tener como su primer equipo al Real Madrid o el Atlético de Madrid?

Por un momento, es importante abandonar los números. Porque el problema principal no es este. El más llamativo de todos es la ubicación. Este es el problema de raíz. A pesar de la mejora deportiva, insisto, en referencia al primer equipo, el divorcio entre el dirigente y los hinchas es palpable. Solo hay que remontarse hace algo más de un mes en la despedida de Óscar Trejo. Más de 14.000 almas abuchearon al máximo mandatario. Evidentemente, Bukaneros es un grupo importante en la crítica a Martín Presa. Ahora bien, trasladar este mensaje es camuflar la realidad. Primero, porque sean de la peña que sean o de la parte del barrio donde vivan, hay hinchas franjirrojos que no pertenecen a este colectivo y, al igual que ellos, pitan al presidente siempre que acude al Estadio de Vallecas. Es decir, el Rayo Vallecano no es el Rayo Bukanero o el Bukanero Vallecano. Tampoco lo pretenden, pero el relato ha calado en tertulias, entrevistas y programas en directo, especialmente, radiofónicos. Y ojo, no se debe censurar su opinión, pero claro, que tenga más ventaja mediática que el aficionado rayista... pues la partida está amañada. La vida siempre será tu palabra contra la mía, pero que mínimo que haya una igualdad a la hora de exponer los hechos. Nadie debe dar la razón a nadie. Esto no es un juicio, pero el oyente sí tiene derecho a sacar sus propias conclusiones al escuchar ambas versiones.

No se trata de quien siente más

Hace dos años, Presa ya anunció su idea de abandonar el Estadio de Vallecas. Es más, se dejó caer que si la nueva casa del Rayo Vallecano tenía que ser fuera de Vallecas, pues tendría que ser así. Esa idea inicial ha ido rebajando de pretensiones para alegar que debe ser una zona cercana como la de Puente de Vallecas. Eso sí, siempre hay un toque alarmante donde deja claro antes el concepto de abandonar que el presentar su idea. Es una premisa innegociable, pero... ¿Es una gran ocurrencia? ¿Cuenta el hincha para algo? El club de la Albufera no es el Real Oviedo, el Málaga CF o el Sporting. Son tres ejemplos de tres estadios con una capacidad de más de 30.000 espectadores, con una gran fidelidad y todas ellas, de las mejores de España. ¿En qué se diferencia con el Rayo Vallecano? Que el cuadro rayista no es la institución futbolera principal de Madrid, al contrario que los tres mencionados. Si en la capital de España no existiera el Real Madrid o el Atlético, pues quizás el Rayito podría ser el Sporting de Madrid, pero no, la realidad no es esta. Una de las declaraciones de Presa siempre es que el objetivo de la temporada es la permanencia. Es decir, reconoce que el Rayo Vallecano aún no tiene ese desparpajo deportivo para que el colectivo del barrio de Vallecas piense: "No bajamos", como sí tienen otros clubes como Real Sociedad, Athletic o el Villarreal. Sin tener este signo de representación aún sin conquistar, la pregunta es la siguiente: ¿Se llenaría un nuevo recinto en LA LIGA Hypermotion? Teniendo en cuenta que no se llena actualmente en días como viernes o lunes, parece complicado que se pudiera realizar. No hay que confundir la pasión de los presentes en el estadio con que siempre haya un lleno absoluto. Ni tampoco dejarse llevar por una campaña 25/26 que quedará para la historia.

A veces, se analiza la situación de esta institución midiendo el rayismo de Martín Presa. Honestamente, creo que esto es un error. De partida, un aficionado siempre sentirá más que un directivo, un entrenador, un jugador, etc. Al actual presidente se le debe medir por su posición laboral/empresarial. Es ahí donde debe entrar el debate de ¿Por qué no escucha la opinión del rayismo? ¿Por qué quiere arrancar las raíces del barrio si es lo que más caracteriza a este equipo de fútbol? Es decir, ¿Pegaría tener palcos vips? ¿Pegaría tener personas que no saben el aroma con esencia propia del Estadio de Vallecas? ¿No chirriaría ver a gente con traje, maletas como se pudo ver en la recreación de la CAM en su proyecto para reformar este recinto aplicado al que quiere Presa? En la vida hay que avanzar, pero perder el origen de la causa sería alarmante. En ese germen, sea el de los años 40, 50 o a finales de los 70, no existían los Bukaneros. Se ha evolucionado desde un arraigo local, con un punto intermedio con el primer ascenso en 1977 y con una causa política a partir de los 90. En cambio, ni los primeros, ni los intermedios ni estos últimos dicen que el Rayo Vallecano tenga que ser suyo. Y con un aviso: Creando un nuevo estadio fuera de Vallecas o alejado al del punto actual, ¿No es provocar el distanciamiento de los que han esperado siempre colas bajo el calor, el frío o la lluvia? Porque esto tampoco se refleja. Cuando Martín Presa realiza una labor correcta, el rayista lo dice. Solo hay que ver los comentarios de cuando el Rayo Vallecano protestó por el arbitraje recibido por Guzmán Mansilla ante la Real Sociedad así como el recurso presentado de forma posterior por la sanción vigente a Isi Palazón.

Incertidumbre

El futuro de un club siempre se construye de la mano. Se quiere hacer un nuevo estadio, pero dos años después, aún no se sabe ubicación, además de no tener presentación del mismo. Mientras tanto, varios arquitectos han presentado sus propuestas para tumbar el argumento en el que se basaba Raúl Martín Presa para llevar razón en este tema: "Está obsoleto". Primero, lo estaba por la dejadez institucional. Cuando ya se demostró que se podía hacer una reforma sobre el mismo, entonces pasó al aspecto del aforo y de tener un recinto donde el Rayo Vallecano sea el propietario del mismo al 100%. Por cierto, tras ver como cada uno destapa sus cartas, es imperdonable el abandono que ha tenido el Estadio de Vallecas y su Fundación. Da igual si ha sido culpa de Presa, de la CAM o del Ayuntamiento. Ha sido de una irresponsabilidad inmensa. Y más, cuando la afición lo ha denunciado durante más de una década. Es ahí donde la desconfianza del rayista siempre estará de forma palpable. ¿Cómo se van a fiar de cualquier propuesta si no le han cuidado su casa? Cuidado. Alguien dirá que es el propietario absoluto. Y sí, lo es. Pero... ¿Eso da derecho a la dejadez o, en el caso de que lleve razón, de denunciar la falta de cuidado de la CAM o el Ayuntamiento?

La fractura es evidente, todas las partes saben lo que quieren. El futuro no se sabe, pero está claro que el rayista es el que más pierde. Telemadrid confirmó que "Esta reforma integral será con o sin el Rayo". Mientras, el máximo dirigente quiere un nuevo estadio. Es ahí donde la hinchada, en su conjunto, debe ir pensando: ¿Y nosotros que podemos ofrecer? El escenario es preocupante para una de las aficiones más carismáticas del fútbol español. Ahora bien, el Rayo como institución también debe ser consciente de dos cuestiones. La primera, si habrá otras plantillas como la actual con ese grado de compromiso por la franja. ¿Siempre habrá ese aura de familia? La segunda se basa en si alejar al animador estándar de este club es una buena idea para perdurar en Primera. El Rayo Vallecano tiene esa virtud o ese hándicap, según se quiera ver. Uno se puede hacer rayista, pero hay unos valores innegociables. Un barrio resiste por el amor propio que nace en los mismos. ¿Los que vengan de fuera tendrán ese grado de compromiso en lo deportivo, social e incluso económico? ¿Irían por toda Europa como en la última Conference League? El rayista puede ser Bukanero o no Bukanero, pero ante todo es rayista. ¿Es inteligente renunciar a tu mayor activo y reflejo de cara al resto de mundo? Declinar la propuesta de la Comunidad de Madrid es respetable, pero alegar que es posicionarse a favor de los Bukaneros es una excusa que no cuela. Más que nada, porque no representan ni el 50% ni siquiera el 30 % del campo del Rayo Vallecano.

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