En la mitología griega Atlas, hijo de Jápeto y hermano de Prometeo, era un poderoso titán al que Zeus castigó con sostener el globo terráqueo sobre sus hombros para toda la eternidad. En el caso de Kessler, y aunque solo llevemos dos partidos, parece más una bendición que lo primero. Pero hay ciertas similitudes: en todo lo que pueda ofrecer el ex de Utah Jazz, sobre todo a nivel defensivo, están depositadas las esperanzas de los Lakers para la temporada 26-27.
Un arranque perfecto
Walker Kessler anotó 26 puntos sin fallar un solo tiro de campo en su estreno con los Lakers, algo que ningún jugador de la franquicia había hecho con al menos ese número de intentos desde el mítico Wilt Chamberlain, en 1969. Ya tienes que haber hecho buen partido para que en un equipo con Luka Dončić y Austin Reaves, la noticia seas tú. El pívot, acabó su primera noche con 26 puntos, 9 rebotes, 2 tapones y una asistencia en 30 minutos, con un registro perfecto en tiros de campo, (12 de 12), y fallando únicamente 2 tiros libres. Nada más y nada menos que el propio Shaquille O'Neal en el programa Inside the NBA, lo calificó como “el mejor interior de la NBA”. Shaq corre tanto con sus palabras, como la media cancha en sus mejores tiempos. Pero él es así.

El encaje con Dončić y Reaves
La primera acción ya fue un aviso: alley-oop de Luka para Walker. Esa imagen resume lo que buscaban los Lakers al hacerse con sus servicios. El base esloveno genera innumerables ventajas desde el bote y el pase, pero necesita hombres grandes con amenaza vertical que finalicen las jugadas. La innumerable lista de pívots sumamente con los que Dončić ha jugado, y que no eran capaces ni siquiera de hacer eso, (véase el propio Ayton, al que eso de coger la pelotita se le suele complicar), u otros nombres como Dwight Powell o el mismísimo Willie Cauley-Stein, no hacen más señalar la tremenda importancia de un buen acompañante en el pick and roll. Que le pregunten a Lively o Gafford cómo se vive con Luka dándote de comer. Para Reaves, aunque obviamente tenga algo menos de capacidad para el pase, es más de lo mismo: con un cuerpo tan grande sellando a sus defensores, tiene más espacio para las penetraciones.
Pero el encaje de Kessler no solo se tiene que ver en el apartado ofensivo, sino también en el defensivo. Dončić describió su presencia en cancha de la siguiente manera: “La pintura está cerrada cuando él está en pista". Los dos tapones y los nueve rebotes en 30 minutos no definen la defensa, y menos contra un equipo con la poca capacidad interior de Golden State Warriors (contra Clippers también estuvo excelso), pero sí son una pequeña muestra de cómo puede proteger su aro.

Las dudas sobre su físico y su contrato
No obstante, conviene recordar que Walker Kessler jugó únicamente cinco partidos el curso anterior, debido a una grave lesión en el labrum de su hombro izquierdo, es decir, un desgarro de dicha articulación que ya arrastraba desde su etapa universitaria en Auburn, y que le obligó a pasar por quirófano en noviembre de 2025. Además, aunque no figura en la lista de los pívots más pesados, tiene que mover 111 kilos, lo que no es sencillo en una NBA de ritmo tan alto.
Su contrato tampoco le quita presión, y es que, al haber firmado 130 millones por 4 años, dando a cambio 2 picks de primera ronda sin protección (2031 y 2033), y dos swaps, también de primera ronda, (2028 y 2030), barato precisamente, no ha salido.
Por si fuera poco, los Lakers, no tienen un pívot fiable en la segunda unidad como para poder darle descansos planificados durante de la temporada. Mamukelashvili puede jugar de “5” más móvil, pero sufrirá ante quintetos más grandes. Y Looney, aunque tiene experiencia más que de sobra para pelear por todo, está acabado físicamente para afrontar el rol de segundo pívot a estas alturas de su carrera.

En manos de Kessler
Harían bien los aficionados de la franquicia de púrpura y oro en no esperar un rendimiento como este todas las noches, pero es obvio que más allá de Dončić y Reaves, los Lakers llegarán tan lejos como el interior nacido en Atlanta pueda sostenerlos.
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