Zverev no da con la tecla

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El alemán sigue inmerso en una profunda crisis de resultados de la que no logra salir. En Miami, ante Fils, sumó un nuevo e inesperado tropiezo.

Nuevo disgusto

En incontables ocasiones, una derrota, más si cabe en una final de Grand Slam, puede cambiar por completo el signo de una temporada. Son muchos los ejemplos, algunos tan recientes como el de Daniil Medvedev en 2022. El ruso, rebosante de confianza tras alzar su primer grande en el US Open (2021), avanzó hasta la final del Open de Australia, donde le esperaba un tal Rafa Nadal. Todos conocemos el desenlace, pero aquel tropiezo, admitido por el propio tenista moscovita, supuso un mazazo anímico de gran magnitud. Algo por el estilo le viene ocurriendo a Alexander Zverev. El hamburgués cayó a manos de Sinner en el partido por el título en Melbourne y, desde entonces, su tenis y su mente parecen haber colapsado.

En Miami, como en Buenos Aires, Río de Janeiro, Acapulco e Indian Wells, Sasha no estuvo a la altura. Claudicó en octavos de final ante el prometedor Arthur Fils, que se mostró más decidido en los puntos decisivos. De esta manera, Zverev, segundo en el ranking ATP, dice adiós a la gira americana, saldada con un pobre balance: 6 victorias y 5 derrotas. El germano, que tenía una buena oportunidad para recortar puntos y acercarse al número 1, ve cómo sus opciones de desbancar a Sinner de lo más alto del escalafón mundial, son cada vez más remotas. De hecho, es sorprendente que el italiano siga liderando (2.000 puntos) el Camino a Turín habiendo disputado un solo torneo en la presente temporada. En esa misma clasificación, Alexander es segundo (1.665 puntos), pero habiendo competido hasta en siete certámenes en lo que llevamos de curso.

Zverev saluda a Fils tras su partido en Miami | Imagen: Getty.

A su paso por rueda de prensa, Zverev fue preguntado con respecto a su mala racha. «Últimamente estoy perdiendo muchos partidos en los que siento que no estoy en control. Hoy pasó algo similar, así que tengo que fijarme en mí mismo más que en cualquier otra cosa», respondió el cabeza de serie número 1. Lo cierto es que, una vez más, Sasha se mostró demasiado contemplativo, una circunstancia que Fils, cargado de energía y potencia, supo aprovechar.

¿Demasiado pasivo?

“Cuando veo a Sascha jugar, lo que veo es a alguien que juega demasiado pasivo, muchas veces juega muy a la defensiva, sobre todo en los momentos decisivos. Es genial defender así de bien, es de los mejores en ese aspecto, pero creo que para ganar tiene que buscar algo más, dar un paso hacia delante. Si consigue implementar esta idea, estoy convencido de que podrá lograr grandes cosas”, dijo hace unos meses Roger Federer. Las declaraciones de la leyenda helvética no son más que un reflejo de la actual situación de Alexander Zverev. Frente a Fils, el jugador de Hamburgo se mostró más consistente que su adversario, cometiendo 26 errores no forzados por 25 del galo. La diferencia estuvo en los golpes ganadores: 25 para el francés y 14 para el alemán. Esa falta de contundencia y ambición lastimó y de qué manera a Alexander.

Tras el descalabro americano, todas las miradas de Zverev pasan a centrarse en la tierra batida, una superficie favorable para sus intereses. Ganar partidos en los primeros eventos (Montecarlo, Múnich) sobre arcilla supondría un soplo de aire fresco necesario para afrontar con plenas garantías el asalto a Roland Garros, torneo en el que defiende subcampeonato y en el que ha alcanzado las semifinales en las últimas cuatro ediciones. ¿Curará la tierra todos los males de Zverev?

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