No consiguen salir de la zona baja
El empate a dos del Nàstic en el descuento ante el Betis Deportivo evitó un golpe mayor en la clasificación, pero no cambia la sensación dominante: el conjunto grana atraviesa su peor momento competitivo de la temporada. El equipo vuelve a vivir demasiado cerca de la zona roja pese a que, por plantilla, presupuesto e inercia histórica reciente, debería pelear por el tren alto. No en vano, el club venía de disputar dos finales consecutivas de play-off de ascenso, un bagaje que sitúa el listón de exigencia muy por encima del decimocuarto puesto actual.
La distancia entre expectativas y realidad no es solo numérica, sino también futbolística. El Nàstic compite a ratos, concede demasiado y depende en exceso de arreones aislados. Los datos reflejan un conjunto irregular, incapaz de encadenar victorias y con más dudas defensivas que certezas ofensivas. El empate agónico ante el filial verdiblanco suma, pero no corrige una tendencia que empieza a preocupar: el equipo reacciona tarde, y en Primera Federación eso suele pagarse caro cuando llegan los meses decisivos.
El calendario no ofrece tregua y el próximo rival puede marcar un punto de inflexión: el Atlético Madrileño, segundo clasificado. Más que un partido, es una prueba de carácter. Si el Nàstic quiere volver a mirarse en el espejo del aspirante al ascenso y no en el de la permanencia, necesita despertar ahora. Competir, sostener la intensidad durante 90 minutos y recuperar la personalidad serán obligatorios. Porque ante un rival de la zona alta no bastará con sobrevivir al final: tocará parecer, por fin, un equipo hecho para estar arriba.
Autor: Pablo Triguero






