El Olímpic de Badalona volvió a vibrar con Ricky Rubio. Dieciséis años después de su última aparición con la camiseta del Joventut, el base catalán reapareció en un amistoso frente al Hiopos Lleida. El duelo, más allá del marcador (78-62 para la Penya), tuvo aroma a acontecimiento: el retorno de una de las grandes figuras del baloncesto español al club que lo vio crecer.
Rubio, que llevaba más de un año apartado de las canchas para cuidar su salud mental, firmó un redebut notable. En los 20 minutos que estuvo en pista sumó 8 puntos y varias asistencias, además de recuperar sensaciones y ritmo competitivo. Su primera canasta llegó con una acción muy reconocible: entrada con aro pasado y lanzamiento a una pierna, un sello que desató la ovación del público.
Buenos minutos de Ricky
La emoción se palpó en cada acción del mago de El Masnou. Pese a la inactividad, se mostró con naturalidad, como si nunca se hubiera ido. En el segundo cuarto ofreció sus mejores minutos, dando fluidez al ataque y liderando la escapada en el marcador. El público, entregado, celebró cada detalle del base como un auténtico regreso a casa.

La noche también sirvió para mirar al futuro. Dos jóvenes, Diego Niebla y Humbert Ruiz, debutaron con el primer equipo y lograron estrenarse en el marcador, compartiendo pista con la gran referencia del club. Sus canastas fueron recibidas con una ovación que reflejó la ilusión por el relevo generacional.
Un referente para los jóvenes
«Para los chicos será inolvidable debutar al lado de Ricky», señaló el técnico Dani Miret, que definió al base como «un fenómeno para el club, para el basket catalán y mundial».

Los veteranos también destacaron su regreso. Guillem Vives lo describió como «un referente natural, humano y cercano», capaz de transmitir la ambición necesaria para que el Joventut compita al máximo nivel.
El redebut de Ricky Rubio no solo significa recuperar a un jugador de enorme calidad, sino también a un líder con experiencia internacional y un fuerte vínculo emocional con Badalona. La temporada apenas comienza, pero su debut ya ha dejado claro que el alma de la Penya vuelve a estar en casa.






