Alemania celebra su triunfo en el Eurobasket 2025 | Fuente: FIBA

Eurobasket 2025 | Hay un nuevo orden en el viejo continente

Alemania se proclamó anoche campeona del Eurobasket 2025 tras su triunfo ante Turquía por 83-88. Con la victoria germana, se dio por concluido un torneo que ahora deja mucho que analizar. Y es que este Eurobasket es la prueba del cambio de tendencia en las principales potencias. Y a su vez, confirma que país europeo es el nuevo líder baloncestístico.

Alemania agranda su dominio

Los teutones llegaban al europeo con el cartel de favoritos. Tras ganar el último mundial y quedar en cuarta posición en los JJOO de 2024, el equipo de Álex Mumbrú era consciente de la necesidad de hacer un buen campeonato. Dicho y hecho, los alemanes arrasaron en la fase de grupos al vencer todos sus partidos por más de 19 puntos de diferencia. Unos resultados que sirvieron para demostrar el dominio germano y que la colocaron como la gran favorita a llevarse el oro. Ya en las eliminatorias, y con el regreso de Mumbrú al banquillo (estuvo ingresado durante toda la fase de grupos debido a una Pancreatitis aguda) Alemania eliminó con solvencia a Portugal en octavos, sufrió con la Eslovenia de Doncic en cuartos y con una exhibición del MVP Dennis Schröder en semifinales, se deshicieron de la joven Finlandia.

Con un balance de ocho victorias y ninguna derrota la Mannschaft se presentaba a la final ante la también invicta Turquía. En un duelo para la historia, los jugadores alemanes supieron sufrir durante gran parte del partido los ataques otomanos. Y en el momento clave hicieron gala de la madurez de su juego para llevarse un triunfo más que merecido. Alemania ha sido la selección más completa del torneo, con una ofensiva de locura liderada por Wagner y Schröder, y una defensa al mismo nivel. Gracias a este resultado los teutones confirman que son la mejor selección de baloncesto en la actualidad, y que su generación dorada ya no es un proyecto de futuro sino que también de presente.

Theis y Wagner celebran el Eurobasket 2025 | Fuente: FIBA

Turquía y Finlandia, el futuro en sus manos

Los otomanos y los escandinavos han sido dos de las revelaciones del torneo. Aunque muchos analistas pronosticaban que eran selecciones a tener en cuenta, el nivel de ambos conjuntos ha sorprendido a todos. Turquía desde el primer partido presentó su candidatura tras vencer con una exhibición baloncestística a Letonia. Llegó a la final invicta al igual que Alemania. Gran parte de estos resultados se deben a Alperen Sengün. El pívot de los Rockets no solo ha sido el mejor jugador de su selección, sino que probablemente uno de los mejores tres jugadores del campeonato. Ha aportado en todos los aspectos del juego y su actuación en este Eurobasket confirma que el turco es probablemente uno de los mejores interiores del mundo. Turquía tiene un futuro brillante y este torneo es una muestra de que la buena dirección de Ataman junto al talento nacional puede seguir logrando grandes resultados.

Los finlandeses por su parte han conseguido un cuarto puesto histórico, que estuvo solo a tres puntos de una medalla de bronce. Los escandinavos llegaron al eurobasket con ganas de resarcirse de su mala actuación en el último mundial. La selección liderada por un Lauri Markkanen en estado de gracia ha batido todas las expectativas que se tenían sobre ellos, jugadores que eran desconocidos como Miro Little, Olivier Nkhamoua o Mikka Muurinen se han dado a conocer al gran público y han ofrecido a su vez una muestra de que el baloncesto finlandés está en buenas manos.

Serbia y Francia las grandes decepciones del Eurobasket 2025

Si Alemania, Turquía y Finlandia han sido las grandes noticias positivas, Serbia y Francia han sido dos de las grandes decepciones del torneo.

Los Balcánicos llegaban al Eurobasket como el gran favorito junto a Alemania. De hecho muchos presagiaban que esa sería la final. La selección liderada por Pesic tuvo problemas prácticamente desde el principio. Y es que en el segundo partido perdió a Bogdan Bogdanovic por lesión para todo el torneo. Serbia comenzó el torneo con altibajos y nunca dio la sensación de ser un equipo sólido. Aunque Nikola Jokić brilló con números espectaculares, el resto de la plantilla no estuvo a la altura en los momentos decisivos. En defensa se mostraron vulnerables y en ataque abusaron del juego interior, sin variantes para abrir la cancha. La eliminación en octavos frente a Finlandia fue la gota que colmó el vaso: un partido donde Jokić anotó 33 puntos, pero el equipo fue incapaz de frenar a Markkanen ni de sumar apoyos reales. Su recorrido corto y su dependencia excesiva de su estrella lo convierten en una de las mayores decepciones del torneo.

El torneo de Francia por su lado fue una montaña rusa en la que casi nunca lograron mostrar un juego convincente. Con las bajas de Wembanyama y Gobert, y la lesión de Alexandre Sarr, el equipo perdió fuerza en la pintura y capacidad de intimidación defensiva. En ataque dependieron demasiado de destellos aislados de sus exteriores, pero les faltó fluidez colectiva y regularidad en los cierres de los partidos. La derrota frente a Georgia, en un partido donde se esperaba ver carácter, confirmó que este equipo no supo sobreponerse a la presión ni reinventarse sin sus grandes figuras.

Jokic tras caer eliminado en el Eurobasket 2025 | Fuente: FIBA

España dio un paso atrás pero con esperanzas en el futuro

España no ha firmado un buen torneo en este EuroBasket 2025. El equipo mostró irregularidad en fases clave, alternando partidos con buena circulación ofensiva y defensa sólida con otros en los que se colapsaba en ataque y concedía demasiado atrás. La derrota frente a Grecia en la segunda fase fue el reflejo de esas carencias: sin acierto exterior y con dificultades para cerrar el rebote, el conjunto de Scariolo se quedó sin opciones de aspirar a los cuartos. A la selección le faltó continuidad, carácter competitivo en los finales ajustados y la solidez defensiva que siempre había sido su sello.

Aun así, el torneo deja motivos para el optimismo. Jugadores jóvenes como Jaime Pradilla, Sergio De Larrea y Mario Saint Supery han dado un paso al frente y apuntan a ser piezas clave en los próximos ciclos. Aunque la eliminación temprana sabe a fracaso, también supone una oportunidad para acelerar el relevo generacional y construir en torno a un grupo con talento y margen de crecimiento. España no ha estado a la altura de sus expectativas, pero el futuro sigue teniendo buena pinta si consigue recuperar identidad y confianza en torno a esta nueva camada.

Las pequeñas selecciones no son tan pequeñas

Suecia llegaba sin presión y terminó dejando una grata impresión. Con una sola victoria en la fase de grupos se metieron en octavos, algo que ya supone un paso adelante para una selección con poca tradición en estas instancias. Supieron competir frente a rivales de mayor nivel, mostrando carácter y orden en partidos apretados. Aunque les faltó profundidad en el banquillo y consistencia ofensiva para dar la gran sorpresa, demostraron que el proyecto va por buen camino. Este torneo les da confianza y experiencia para seguir creciendo de cara al futuro.

Bosnia fue una de las selecciones más combativas del campeonato. El triunfo frente a Georgia en la fase de grupos fue un ejemplo de su fortaleza y del liderazgo de jugadores como Jusuf Nurkić, que brilló con puntos y rebotes en momentos clave. El equipo se apoyó en su tiro exterior y en un carácter competitivo que les permitió pelear de tú a tú contra cualquier rival. Aunque no lograron llegar más lejos, su rendimiento fue sólido y transmitió la sensación de que pueden aspirar a metas mayores si logran más regularidad.

Georgia fue, sin duda, una de las sorpresas del EuroBasket. Su victoria frente a España en la primera fase marcó un antes y un después, demostrando que ya no se les puede subestimar. Con jugadores como Tornike Shengelia y Goga Bitadze tirando del carro, mostraron una ofensiva fluida y mucha confianza en los momentos importantes. Les costó mantener la misma solidez atrás, pero aún así firmaron un torneo que confirma su crecimiento y proyección. Más allá de los resultados, se marchan como una selección que ha dado un paso de gigante y que promete volver más fuerte.

Georgia tras su pase a cuartos de final del Eurobasket 2025 | Fuente: FIBA

Un Eurobasket 2025 para el recuerdo

El EuroBasket 2025 ha sido un torneo de contrastes y sorpresas, donde las expectativas previas no siempre se cumplieron. Las grandes decepciones fueron Francia y Serbia. Francia, sin sus estrellas Wembanyama y Gobert, y con la lesión de Sarr, nunca encontró consistencia ofensiva ni defensiva, cayendo ante rivales más humildes y dejando un sabor amargo. Serbia, a pesar de contar con Jokić y sus 33 puntos en octavos, no tuvo el respaldo colectivo suficiente y fue eliminada por Finlandia, mostrando que la dependencia excesiva de un solo jugador puede condenar incluso a los equipos más talentosos.

España tampoco cumplió con sus expectativas: el equipo mostró irregularidad y cayó antes de lo esperado, especialmente tras el duelo ante Grecia. Sin embargo, el torneo ha servido para dar protagonismo a la nueva generación, que apuntan a ser el futuro del baloncesto español. Su talento, combinado con la experiencia de veteranos, deja una base sólida para próximos torneos, aunque aún falte regularidad y capacidad de cierre en partidos decisivos.

En contraste, selecciones como Suecia, Bosnia & Herzegovina y Georgia se han convertido en las grandes revelaciones. Suecia mostró competitividad y carácter pese a la falta de experiencia en fases finales. Bosnia brilló con victorias de mérito y liderazgo de Nurkić, demostrando que tienen capacidad de competir contra cualquier rival. Georgia sorprendió con su victoria frente a España y su ofensiva fluida, liderada por Shengelia y Bitadze, consolidándose como un proyecto sólido y con proyección. Estas selecciones han confirmado que el baloncesto europeo está más abierto que nunca: cualquier equipo puede dar la sorpresa si combina talento, táctica y confianza.

El EuroBasket 2025 ha sido un torneo intenso y revelador. Las viejas jerarquías han sido cuestionadas, las nuevas promesas han emergido y la emoción se mantuvo hasta el último minuto. Entre decepciones y revelaciones, se ha demostrado que Europa tiene un nivel competitivo extraordinario y que el futuro del baloncesto continental promete ser aún más impredecible y espectacular.

Descubre más desde Offsider

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo