Tras una temporada correcta con un gran tramo final, Fluzão busca en 2026 el metal que no pudo alzar el año anterior
Fluminense llega a 2026 con Maracaná como fortín y un proyecto sólido. Tras un 2025 lleno de emociones y marcado por el cambio en el banquillo de Renato Gaúcho por Luis Zubeldía, el Tricolor de Laranjeiras quiere dejar atrás la decepción de los títulos que se escaparon y convertirse en la gran amenaza del Brasileirão.

Grandeza y carambolas definen la historia de Fluzão
Fluminense nació en 1902 y su nombre deriva de la palabra flúmen en latín, que significa río. En 1905 ya adoptaron sus míticos colores verde, blanco y rojo, y disputaron el primer Flu-Botafogo, conocido como Clásico Vovô (clásico abuelo), al ser el más longevo de Brasil. Durante su primera década de historia dominó el Estadual Carioca, e incluso, a raíz de una discusión interna, dio vida a Flamengo. Fluminense tuvo el honor de tener el primer estadio de hierro y cemento de toda Sudamérica en 1919, el Estadio das Laranjeiras. Otro de los honores con los que cuenta Flu es ser el único club de América que recibió la Copa Olímpica -el Premio Nobel del deporte-. En 1950 comenzaron a jugar los partidos en Maracaná, uno de los estadios más legendarios del fútbol mundial.
Dos décadas más tuvieron que pasar para que levantasen la Taça de Brasil en 1970, el primer título nacional del equipo, que le dio boleto para ir a su primera Copa Libertadores. Para estos tiempos ya era conocido como la «Maquina Tricolor». Los 90 fueron los peores años de la historia de Flu. En 1996 quedó en puestos de descenso, pero el escándalo arbitral Ivens Mendes les salvó. La siguiente temporada los resultados fueron igual de negativos y descendieron a Serie B. Solo estuvieron un año, ya que consumaron un nuevo descenso a tercera división. El escándalo Sandro Hiroshi devolvió a Flu al Brasileirão en el 2000. Realizaron una hazaña histórica en 2009. Flu estaba hundido en la clasificación y le daban un 99% de posibilidades de descender en la jornada 27, pero obraron un milagro futbolístico y se salvaron en la última jornada, ganándose el apodo de Equipo de Guerreros; un año después levantaron la liga. Su título más importante lo consiguieron hace tres años, su primera Copa Libertadores en una final ante Boca Juniors

Faltó rematar la faena
El 2025 de Fluminense fue realmente positivo, dieron la cara en todas las competiciones, pero a la hora de la verdad no alzaron ningún título. El primer torneo que disputó fue el Estadual Carioca. Flu realizó una solida liguilla y venció en semifinales a Volta Redonda, pero Flamengo les negó el trofeo de campeones en la final. En la Taça de Brasil, tuvieron que eliminar a Internacional o Bahia para alcanzar las semifinales, en esta ocasión Vasco sería su verdugo. Tras una gran fase de grupos y octavos de final en la Copa Sudamericana, su recorrido continental acabaría en cuartos de final, cayendo derrotados a Lanús. Dicha eliminación puso fin a la trayectoria de Renato Gaúcho como entrenador del tricolor. Llegar lejos y, aún así, perder se convirtió en una constante para Fluminense.
En cuanto al Brasileirão, Fluminense siempre estuvo en la zona alta de la clasificación. No bajaron de la décima posición en todo el campeonato y al final alcanzó una correcta quinta posición que le da acceso a la Copa Libertadores. Con la dimisión de Renato Gaúcho, Luis Zubeldia cogió las riendas de Flu. El joven técnico argentino hizo de Maracaná una fortaleza y acabó la Serie A imbatido de local y permitiendo siete goles en los últimos 16 partidos. Por último, cabe destacar su gran actuación en el Mundial de Clubes. Fluzão alcanzó las semifinales del torneo después de eliminar a Inter de Milan o Al Hilal, para, posteriormente, perder ante el Chelsea por un doblete de su canterano João Pedro.
Maracaná es un fortín
El Fluminense de Luis Zubeldía ha hecho de Maracaná un infierno. El legendario estadio de Río intimida solo por el nombre y la afición tricolor lo hace vibrar, pero en los últimos tiempos se ha convertido en un averno dominado por los jugadores de Zubeldía. En general, Flu es un equipo compacto y que trata de cerrar los partidos a través del dominio de balón. Busca lanzar contraataques rápidos con la calidad de sus mediaspuntas como Ganso o Acosta. A pesar del estilo presionante que Zubeldía ha tenido como insignia a lo largo de su carrera, el argentino ha sabido reconocer la fortaleza de un equipo con jugadores muy veteranos y adaptar su juego a ellos. Fruto de ello, las buenas sensaciones que viene dejando Fluminense en los últimos meses.

El Tricolor de Laranjeiras ha sufrido una baja muy dolorosa para su defensa y vestuario. Thiago Silva, a sus 40 años, ha puesto rumbo a Portugal para defender los colores de Oporto. La única baja sensible de Fluminense, más allá de las salidas de Keno o Lavega a Coritiba. Sin embargo, han sabido moverse bien en el mercado y vestirán de tricolor Savarino, Guilherme Arana o Jemmes. Flu es uno de los equipos mejor organizados del Brasileirão, desde el portero hasta la delantera cuentan con varias de las figuras de la competición. Y todavía no parece que se haya acabado su mercado, Mauro Icardi de Galatasaray y Bouanga de Los Ángeles FC son varios de los nombres que suenan para apuntalar este conjunto.
Once tipo (4-5-1): Fábio; Guga (Samuel Xavier), Freytes, Jemmes, Arana; Canobbio, Martinelli, Nonato, Acosta, Serna; John Kennedy.
¿Qué esperar de Fluminense?
Flu tiene todo para asaltar los primeros puestos de la clasificación si los tres favoritos -Flamengo, Palmeiras y Cruzeiro- no dan el nivel. Una estructura formada por jugadores consolidados y una idea de juego que encaja a la perfección con las capacidades del equipo. A falta de un crack para la delantera, como podría ser Icardi, cuentan con una de las plantillas más completas del Brasileirão. Fluminense tiene estructura, talento y Maracaná como fortaleza; si los gigantes fallan, el Tricolor será quien dicte el ritmo.





