Con la baja de Paolo Banchero, el alero alemán está demostrando que puede liderar a un equipo hasta lo más alto
Si se menciona a los Orlando Magic, lo normal es pensar en Paolo Banchero directamente. Sin embargo, Franz Wagner ya lleva tiempo manifestando que llamarlo «primera opción» no es algo descabezado. Desde la baja del ala-pívot proveniente de Duke, el germano es la clara estrella de la franquicia de Florida y tiene a su equipo tercero en una conferencia este que deja mucho que desear.
16 partidos de puro espectáculo
Desde la lesión de Banchero la noche de Halloween, el pequeño de los Wagner está promediando 25,4 puntos, además de 5,9 rebotes, 6,5 asistencias y 2 robos por encuentro. Todo esto manteniendo unos porcentajes muy parecidos a pesar de estar lanzando más de siete tiros más a canasta. Los periodistas de la NBA les ponían entre el quinto y el séptimo puesto en el este y, si todo sigue así, tendrán ventaja de campo en la primera ronda de los próximos playoffs.

A parte de destacar como uno de los mejores anotadores de su conferencia, está sabiendo encontrar más y mejor que nunca a sus compañeros. Obviando que está repartiendo más asistencias que nunca, consigue casi 8 tiros abiertos para sus compañeros cada 100 posesiones, uno de los mejores de la liga. Por su estilo de juego y la vuelta de Jonathan Isaac, se está viendo desplazado a defender a rivales pequeños antes que a jugadores más grandes, lo que hace que luego en ataque también se comporte más como un exterior. Aunque casi nunca realiza jugadas de isolation, le gusta llevar el balón y ser el manejador en el pick and roll. Esto provoca que la mayoría de sus tiros terminen en el aro, estando ligeramente por encima de la media en porcentajes ahí. Por sus carencias en tiros dentro de la zona, tiende a abrirse a la media distancia, sobre todo el lado izquierdo, donde sólo ha fallado 5 de los 12 triples que ha lanzado en esa esquina.
Cuando las papas queman
Todo esto parece lo normal para un gran jugador cuando se encuentra en un gran equipo o, por el contrario, en uno poco competitivo. Sin embargo, Orlando ya cuenta con muchas situaciones de presión esta campaña. De los 21 partidos que han jugado, seis de ellos se han decidido por 10 puntos o menos. En estos seis, Franz Wagner ha promediado 23,3 puntos, 4,3 rebotes, 5,5 asistencias y más de un robo por encuentro. Aquí se incluye un partido en el que sólo jugó 11 minutos por lesión, por lo que sus números son bastante buenos. También se cuenta su duelo contra los Lakers, donde lo ganó con un triple a falta de tres segundos.

En la Copa NBA, donde el año pasado no consiguieron pasar a cuartos por la diferencia de puntos, están invictos a falta de un partido. En este 3-0 han pasado por encima de Charlotte, Philadelphia y Brooklyn. Sí es verdad que no son los rivales más difíciles de la liga y que les falta visitar a los Knicks, pero las sensaciones son bestiales. En estos enfrentamientos, Franz sube sus números a 30,7 puntos, 9 rebotes, 6,3 asistencias y 2,3 robos, demostrando estar preparado para los grandes momentos. Esta es una cualidad importante para las jóvenes promesas de hoy en día. Cada vez tienen una mayor responsabilidad desde más pronto y la exigencia en los momentos clave no para de crecer cada año.
Convivencia de pareja
Está claro que esta explosión en todos los sentidos era muy improbable sin la ausencia de Banchero. Siempre se ha sabido que el teutón era capaz de llegar a este nivel, tanto en Orlando como en la selección alemana. Una vez vuelva el italoamericano, Jamahl Mosley tendrá que tomar decisiones difíciles, aunque se sentirá afortunado de que sea por un gran nivel de sus jugadores. Esta situación ya la hemos visto con parejas de un similar perfil como Jayson Tatum y Jaylen Brown o Rudy Gobert y Karl-Anthony Towns, recientemente divorciados.

Tener dos aleros de gran nivel es una de las claves del éxito de la NBA moderna. Y si además son óptimos defensores y no llegan ni a los 24 años, tienes algo mucho más grande de lo que piensas entre manos. Banchero será extendido este verano cuando sólo le quede un año de su contrato rookie, mientras que el alemán está asegurado hasta 2030. Con ambos en el equipo, sólo falta rodearles de buenos tiradores y algún pívot taponador para tener el prototípico equipo contender de los últimos años. Además están ante una oportunidad única, ya que tienen el segundo calendario más fácil de lo que queda de liga. Si todo sigue así, con problemas en New York, Philadelphia y Milwaukee, los Magic de Mosley son una amenaza para cualquier equipo que vaya a por el Larry O’Brien.






