El octavo título de Triay y Brea, esta vez ante Sánchez-Josemaría (6-4, 4-6 y 6-3), deja prácticamente finiquitada la lucha por el número 1 mundial
Gemma Triay y Delfi Brea. Ellas son las grandes dominadoras de la temporada de Premier Padel y están cada vez más cerca de ser las nuevas reinas del pádel mundial. Ya gozan de la condición de ser la pareja número 1 del mundo, pero tras el octavo título del curso acarician ya el acabar el año en el puesto más alto del ranking. Su unión fue una sorpresa, pero sus resultados han acabado por darles la razón.
Ese reinado mundial de Ari Sánchez y Paula Josemaría que parecía inquebrantable se ha evaporado fugazmente. Cabe decir que influye que no esté siendo la mejor de las temporadas para ellas. Pero ni jugando a un nivel superlativo parecen ser capaces de ganar a Gemma y Delfi. Una dupla que en Düsseldorf volvió a alzar los brazos al cielo.

No sin sufrir, claro está. Pero el desenlace fue el mismo que el que se había vivido hasta en siete ocasiones previas. Gemma y Delfi coronando, Delfi y Gemma conquistando, España y Argentina de la mano hacia la cima. Un lugar del que es muy complicado sacar a un binomio que se unió para derrocar un reinado e implantar una nueva era. Ahora están muy cerca de cumplir ese objetivo.
Una batalla sin tregua
Sin ser un choque novedoso, sí que podría decirse que la final de Düsseldorf es el partido más parejo en el que se han enfrentado ambas parejas. Las 3 horas y 20 minutos que duró la contienda son el mejor de los reflejos. Un duelo de titanes que no querían dar su brazo a torcer y que dejaron una oda al pádel como el mejor de los sellos del paso del pádel por Alemania.
En esa igualdad que imperó durante toda la final, la primera manga sí transcurrió por caminos conocidos. Igualadas, pero con Gemma y Delfi mandando y llevando la iniciativa. Un guion que, como de costumbre, se resolvió por la mínima con un 6-4 que ponía en ventaja a las número 1 y que complicaba la tarde para Ari y Paula.
Sin embargo, lejos de arrugarse, doblaron la apuesta. La segunda manga estuvo cargada de breaks para ambos lados. Un caos y unos giros de tuerca en los que Ari y Paula consiguieron vencer a su némesis y mandar todo al set definitivo. Les devolvían la jugada con un 6-4 que era el claro indicativo de que el título se iba a vender muy caro.
Si perdonas, pagas
Motivadas por haber empatado la final, Ari y Paula se lanzaron con todo al inicio del tercer set. Tuvieron varias oportunidades de romper y hacer colchón, pero no lo lograron. Y eso, ante una pareja como Triay-Brea, es un grave error. Ante ellas está demostrado que no puedes perdonas porque si lo haces, lo acabas pagando.
Ari y Paula lo comprobaron de nuevo ayer. Ellas perdonaron, pero sus rivales no. Gemma y Delfi aprovecharon sus opciones en el momento adecuado. Para encaminarse hacia su octavo título. Para darle otro mazazo a sus grandes rivales. Y para acariciar un reinado mundial que está cada día más cerca de confirmarse.
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