El conjunto vitoriano ha decidido prescindir del técnico de Tarrasa para tratar de reconducir una situación que ya arrancó mal
El día de la marmota. Despedir a un entrenador por no cumplir con unas expectativas irreales. Esta vez le ha tocado a Joan Peñarroya, que pasará a la historia del Baskonia por ser uno de los despidos más rápidos en el transcurso de la temporada, solo superado por Pablo Prigioni en 2017, pero no hay que comparar las salidas.

Será reemplazado por Dusko Ivanovic, que afrontará su cuarta etapa en el conjunto vitoriano, de nuevo el día de la marmota. Del 2000 al 2005, del 2008 al 2012 y del 2019 al 2021. En esas tres etapas ganó 3 Ligas ACB y 4 Copas del Rey. Dusko aterriza en Vitoria tras ser cesado por el Estrella Roja tras solo haber ganado al ASVEL en cuatro jornadas de Euroliga.
La llegada de Joan Peñarroya a Baskonia
Es curiosa la historia de Peñarroya en Baskonia. Llegó al conjunto vitoriano tras haber salido mal de Valencia Basket, acordando un contrato mientras los taronjas se jugaban el pase a Playoffs con el que iba a ser su próximo equipo, Baskonia. En su primera temporada, el equipo que se conformó era un melón por abrir.
Los primeros meses del Baskonia deslumbraron a Europa. Los de Peñarroya deslumbraron a Europa con su desparpajo, su juego rápido y sus victorias de rigor ante los grandes. Pero sin duda el que más focos acumulaba era Markus Howard con sus triples imposibles y los 1 contra 1 que les ganaba a los mejores defensores de Europa.
Los patinazos que empezaron a generar dudas
Aunque en el recuerdo de todos los aficionados baskonistas quedará el gran juego, la realidad es que el final de temporada fue el inicio de la crónica de la muerte anunciada de Joan Peñarroya.

Caer por 13 en cuarto de la Copa del Rey ante el Joventut, llegando como uno de los favoritos, fue tomado como un patinazo. La primera gran dosis de realidad. De nuevo, el Joventut en Playoffs barrió con un 2-0 al Baskonia y las dudas sobre Joan Peñarroya y la idea de que no es un entrenador para las grandes citas empezaba a extenderse en Vitoria.
Seguir porque no había otra opción
Tras finalizar la temporada pasada, no había nada claro, ni tan siquiera que Peñarroya siguiese. Sairopoulos, Luca Banchi, y otros tantos nombres, comenzaron a sobrevolar el Buesa Arena. Sin embargo, las exigencias económicas de algunos y la incompatibilidad de compaginar la selección con el conjunto vitoriano, hicieron que Peñarroya renovase el contrato, aunque con mucha letra pequeña.

La primera letra pequeña fue su sueldo, renovó a la baja. La segunda fue su staff. Álex Fomento, su segundo, se marchó a Girona y David Gil, su asistente, sólo podía ayudarle en los partidos en el Buesa Arena.
Sin un base titular y esperando al mercado de cortados de la NBA
Con la salida de Darius Thompson rumbo a Anadolu Efes, Baskonia hizo algo de caja, unos 700.000 euros, pero no la suficiente para fichar un base que supliera a Darius, y a Pierria Henry, que actualmente sigue suspendido tras haber dado positivo en un control antidopping a principios de año.

Ficharon a Nico Mannion, cuyo máximo logro en su carrera es haber jugado algunos partidos en unos Warriors en las horas más bajas de su historia reciente y que lo único que tiene de base es la altura. Solo hay que ver sus horrendas estadísticas en Baskonia (5,6 PPG, 0,7 RBPG, 0,8 ASTPG, 30% T2, 24% T3, 15,6 MPG).
Además de Darius Thompson salió Rokas Giedraitis, un jugador que no se quiso renovar pero que era muy importante para abrir la cancha y que las defensas no estuviesen tan cerradas.

Ahora, coincidiendo con la llegada de Dusko, se incorporará a Chris Chiozza. Un jugador que vino a sustituir a Travis Trice tras su salida de UCAM Murcia. Aunque hizo buenos partidos en Murcia, no pudieron renovarlo ya que el jugador quería apurar sus opciones en NBA.
La única buena noticia: El interior se reforzó
No todo es malo en Baskonia. Se consiguió incorporar a Khalifa Diop y a Chima Moneke, una de las mejores parejas interiores de la Liga Endesa actualmente. Que no brillan todo lo que deberían debido a los malos resultados de su equipo.

También se incorporó a Codi Miller-McIntyre y Nikos Rogkavopoulos, jugadores de los que se esperaba que fuesen la revelación en Europa, pero que de momento habrá que esperar, mucho.
La semana trágica de Baskonia que sentenció a Joan Peñarroya
Con estos mimbres se comenzó la temporada con el objetivo de mejorar los resultados de la temporada pasada. Antes de la semana trágica que ha condenado a Peñarroya, las cosas no estaban saliendo del todo mal. En Liga Endesa solo se había perdido ante un UCAM Murcia que empieza a coger tintes de grande. En Euroliga, era otra historia. Perdió en la primera jornada ante el Real Madrid, algo que entraba en los planes. Logró una victoria ante el ALBA Berlín y, a partir de entonces, cuesta abajo y sin frenos.

Dos derrotas consecutivas ante el Bayern de Munich de Pablo Laso y Zalgiris Kaunas en apenas 48 horas pusieron de manifiesto la imperiosa necesidad de un base. Porque por muy bueno que sea Markus Howard, necesita a alguien que le pase el balón, al igual que el resto del equipo. Peñarroya ya estaba sentenciado a muerte y la directiva de Baskonia ya tenía a su cabeza de turco.
Porque pese a que el pasado domingo también cayese ante el Unicaja en Liga Endesa (84-93) en el Buesa. Fuesen barridos por Panathinaikos en Grecia (95-81) y volviese a ser barrido por MoraBanc Andorra (85-68) en el país vecino (viajó con sólo ocho jugadores y se quedó sin Markus Howard por lesión toda la segunda parte), la sentencia de muerte de Peñarroya estaba tomada desde el jueves.






