Los Kings fuerzan un séptimo partido y Dillon Brooks tuvo que tragarse sus palabras
Se preveía que fuese la última noche de primera ronda, y todo parecía indicar que lo iba a ser. Los Lakers consiguieron eliminar a Memphis Grizzlies, y callar la boca a Dillon Brooks, pero Sacramento Kings tenían otra opinión. Tras volver a ganar a los Warriors en su propia cancha, Sabonis y compañía consiguieron forzar un séptimo partido que se jugara en Sacramento y donde los Kings parten con cierto favoritismo.
Los Angeles Lakers 125 – 85 Memphis Grizzlies

Abran paso a los Lakers. Abran paso a LeBron James. Ya eran, desde el ‘Trade Deadline’ que revolucionó al equipo desde sus cimientos, un peligro. Ganar en Playoffs y con la rotundidad que lo hacen ante los Memphis Grizzlies (4-2) es un golpe sobre la mesa. ¡Ya están aquí! Existe la defensa, con Anthony Davis como muro infranqueable, el ataque tiene a LeBron James conectado y escuderos como D’Angelo Russell, Austin Reaves y el propio ‘AD’. Y confían, ahora más que nunca.
Para certificar su pase a semis de conferencia, antes pasaron por encima, como un huracán, desde el inicio. D’Angelo tomó la batuta del ataque y Anthony Davis la de la defensa. 10 puntos, 10 rebotes y tres tapones de la ‘Ceja’ al descanso, el primer laker en esos registros en Playoffs desde Pau Gasol ante los Nuggets en 2012. En el aro mandó él, cortando una fuente de muchos puntos de Memphis durante la serie. D’Angelo fue el metrónomo, tanto para finalizar como para lanzar la transición que LeBron se encargó de liderar. Como diría Pedro de la Rosa, ‘victoria de manual’.
Golden State Warriors 99 – 118 Sacramento Kings

Los Kings hicieron que se pronunciasen las dos palabras más bonitas del baloncesto, séptimo partido. El todo o nada, o ganas o te vas a la calle. Los Warriors consiguieron ganar en Sacramento, en lo que se preveía como un golpe definitivo a la serie, pero los Kings han demostrado un increíble ejercicio de personalidad para conquistar el Chase Center y alargar la serie.
El asalto que decidirá la eliminatoria tendrá lugar en Sacramento, un lugar ávido de baloncesto que ha esperado 16 años para volver a ver a su equipo disputar los playoffs. Una crisis demasiado larga que tendrá un capítulo nuevo en el que podrán avanzar a segunda ronda, algo que no consiguen desde 2004. Será una fiesta total con el baloncesto como epicentro. Y totalmente merecida tras una serie fantástica, de ese tipo de estilo que permite a la NBA presumir del juego más cautivador del planeta.
Y eso que los Warriors lo intentaron: estuvieron siempre en el partido hasta el arreón final, pero no pudieron sentenciar una serie que muchos daban por terminada tras su victoria en Sacramento, la primera de las ya dos que ha habido fuera de casa en esta serie. El triple fallado por Harrison Barnes al final del cuarto partido pudo ser, y de momento no ha sido, la oportunidad perdida de unos Kings que siguen en pie y continúan su particular revolución en una temporada fantástica.
Se mantuvo el guion que se estableció desde la sanción a Draymond Green por el pisotón a Domantas Sabonis en el segundo asalto, que privó al ala-pívot disputar el tercero. Jordan Poole salió de titular, pero su 2 de 9 en tiros (apenas 7 puntos) fue demasiado doloso y nunca encontró esas rachas que tanto ayudan a los suyos. Green, desde el banquillo, se fue a 4+4+10, pero tampoco fue la respuesta. El guion habitual esta vez no funcionó a pesar de todo: Stephen Curry consiguió 29 tantos, con 4 rechaces y 5 asistencias. Klay Thompson 22, pero con 2 de 9 en triples. Ni con uno ni con otro los Warriors consiguieron llevarse el partido.






