Miami Heat se hizo con el factor cancha con una lección táctica de Erik Spoelstra en el segundo partido de las Finales
Tras un primer partido en el que los Nuggets pasaron por encima de su rival, los Heat consiguieron resarcise en un segundo partido planteado a la perfección por el técnico de Miami. Con la primera victoria local, mucha gente creía que Denver se haría con el anillo por la vía rápida. Pero nada más lejos de la realidad, unas Finales de la NBA no se ganan en el Game 1, y menos ante estos Heat.
Jokić forzado a anotar
El ajuste que más ha dado que hablar tras el segundo partido de las Finales ha sido la defensa de Miami Heat contra Nikola Jokić. A simple vista, puede parecer que la estrella de los Nuggets hizo lo que quiso ante los de Miami, pero para nada fue así. La gran táctica de Spoelstra surtió el efecto buscado: no permitir asistir a Jokić y hacer que se jugase él las canastas de su equipo. Sus números hablan por sí solos, 41 puntos y solo 4 asistencias del gigante serbio en este Game 2, frente a los 26 puntos y 14 asistencias en el primer partido.
La estrategia de Miami consiguó dejar al dos veces MVP de la NBA en menos de 5 asistencias por cuarta vez en toda la temporada. Esto desencadenó que Aaron Gordon, Michael Porter Jr y Caldwell–Pope sumaran tan solo 23 puntos entre los tres. Y es que, en los 21 partidos en los que Jokić ha anotado más de 40 puntos en su carrera, Denver tiene un récord de 13-8 (0-3 en estos playoffs). En cambio, cada vez que ha dado 12 o más asistencias en un mismo partido esta temporada, los Nuggets se convierten en una apisonadora, con un 23-1 bajo dichas circunstancias.
Las últimas dos respuestas de Erik Spoelstra en la conferencia de prensa del domingo son para sentarse y escuchar atentamente. Sobre sus ajustes y qué hacer ante una superestrella como Nikola Jokic. pic.twitter.com/PLu28fSdoL
— Ritmo NBA (@RitmoNba) June 6, 2023
Kevin Love, clave en defensa
Tras la gran actuación de Aaron Gordon en el primer partido de la serie, Spoelstra actuó. El dos veces finalista del concurso de mates consiguió dominar sin apenas oposición la pintura en el Game 1, con 16 puntos y 6 rebotes. Estaba claro que a Miami le faltaban centímetros en defensa, por lo que el técnico de los Heat se vio obligado a subir el listón para este segundo partido. Su apuesta fue Kevin Love, que no jugaba desde el Game 5 ante los Celtics, a pesar de su gran experiencia en playoffs.
Con su entrada en la cancha, se produjo un reajuste que aportaba mayor seguridad a la defensa de los Heat. Gracias a él, Butler y Adebayo se encargaban personalmente de Murray y Jokić, y Love se emparejaba con Gordon. Además, la solidez defensiva a la que contribuyó el veterano ala-pívot secó también a Kentavious y Porter Jr, que no eran ni la sombra de lo que fueron en el primer partido de las Finales.
Un ataque potenciado
Desde los primeros minutos de partido, se pudo apreciar una importante mejora en los tiros de campo de Miami. Struss fue quien empezó a castigar a los locales desde la línea de tres, con cuatro triples en los primeros compases del partido. A partir de ahí, cogió el testigo Gabe Vincent, convirtiéndose el máximo anotador de los Heat, con 23 puntos. Tras un segundo cuarto en el que el banquillo de Denver consiguió una racha importante para alejarse en el marcador, el base de Miami y Bam Adebayo mantenían al equipo en el partido.
Entonces llegó el último cuarto, donde entraron todos los tiros fallados en el Game 1. Liderados por Duncan Robinson, los Heat tomaron la delantera en el marcador. El «55» anotó en el momento más importante los 10 puntos con los que terminó el partido, con 4/5 tiros de campo y 2/3 triples. Además, también aparecieron Kyle Lowry y Jimmy Butler en el «clutch» para terminar de conquistar el Ball Arena y volver a casa con ventaja.






