Los Dallas Mavericks y Los Angeles Lakers acaban de protagonizar el traspaso más inesperado de la historia de la NBA. Luka Doncic, la superestrella de 25 años que hace ocho meses estaba jugando las Finales, traspasado por Anthony Davis, que con casi 32 años se reunirá con Kyrie Irving en Dallas. Sin duda, este movimiento entre dos conjuntos de una misma franquicia cambia totalmente el presente y el futuro de ambos equipos, dejando unos posibles playoffs muy diferentes.
Las razones de Dallas
En su totalidad, el traspaso también manda a Maxi Kleber y Markieff Morris a Lakers, además de Max Christie y una primera ronda de 2029 a los Mavericks. Utah, como tercer equipo involucrado, recibe a Jalen Hood-Schifino y dos segundas rondas de 2025. Esto hace que el conjunto tejano este por debajo del primer límite salarial, lo que hará que económicamente estén más protegidos en un futuro. Además Nico Harrison, General Manager de los Mavericks, asegura que «la defensa gana campeonatos» y cree que «conseguir un pívot All-Defense y All-NBA con una mentalidad defensiva» les ofrece una «mejor oportunidad». También tiene claro que están preparados para ganar ahora y en el futuro, aunque sus dos estrellas tengan cerca de 32 y 33 años.

Exceptuando todo los temas económicos y los posibles problemas que haya habido de puertas adentro, los Mavericks no tienen ninguna razón para traspasar a Luka Doncic. Han dejado ir a uno de los cinco mejores jugadores de la liga, aún muy joven, que además te ha llevado a unas Finales este mismo año. A nivel ofensivo, estando sano, es casi imposible que haya alguien con sus recursos y su efectividad. En cuanto a lo defensivo, que parece lo importante para la gerencia de Dallas, cada año ha parecido un defensor más óptimo aunque su físico a veces no le acompañe. Ha conseguido mantener unos parámetros defensivos constantes y demostrarlo cuando más importa. Su despiste contra los Jazz en temporada regular será muy recordado, pero no puedes liquidar tu futuro a este nivel por algunos errores puntuales.
Los Lakers, en una nube
Según Shams Charania, fueron los Mavericks los que se acercaron a preguntar por un traspaso de Luka Doncic. Y por mucho que te duela dejar ir a Anthony Davis, si te llega una oportunidad así, hay que lanzarse. Ahora los Lakers han juntado a las dos superestrellas que más se parecen entre ellas en LeBron James y Doncic. Su única preocupación ahora mismo tiene que ser conseguir esa presencia interior para competir en la postemporada. Con Maxi Kleber y Markieff Morris recién llegados, sumando a jugadores como Christian Wood y Cam Reddish, pueden lanzarse a por Myles Turner de los Pacers. Al ser un jugador de último año de contrato, su precio de salida es menor y lo que recibe Indiana puede llegar a compensarles, aunque a lo mejor hay que soltar algún pick.

El fin de dos eras
Con esto, se cierran dos etapas que comenzaron prácticamente a la vez. El draft de 2018 bendijo a los Hawks con Luka Doncic en la tercera elección, pero le traspasaron a Dallas esa misma noche. El esloveno fue Rookie del Año, además de sumar 5 All-Stars y 5 All-NBA. En lo colectivo, les lideró a unas finales de conferencia en 2022 y a unas Finales en 2024. Además fue máximo anotador la campaña anterior y es el líder histórico de la franquicia en triples dobles, puntos por partido y algunas estadísticas avanzadas.

Para Davis, que llegaría a los Lakers en 2019, ha sido una etapa más exitosa en lo colectivo. Nada más aterrizar se hizo con su primer anillo en 2020, siendo el mejor jugador junto a LeBron. En esta etapa se ha hecho con 5 All-Stars (contando el de este año), 2 All-NBA y 2 All-Defense, siempre lastrado por las lesiones. Ahora parte para su tercer equipo, donde se encontrará con Daniel Gafford y Dereck Lively en su posición, donde esperará que no se le fuerce a ser un pívot.






