Marcos Llorente, un comodín impagable

De lateral, centrocampista o delantero Marcos Llorente rinde con total naturalidad siendo una baza vital para Simeone

En todas las barajas de cartas hay siempre dos comodines. En el Atlético de Madrid se cumple la misma regla, pero el comodín es el mismo y viene duplicado. Acostumbra a responder al nombre de Marcos Llorente y, salvo en la posición de portero, a nadie le resulta extraño verle en cualquier otra posición del terreno de juego.

Es normal. Simeone tiene en su plantilla a un jugador de culto que rara vez rinde por debajo de lo esperado. Y nada parece oponerse en su camino como un obstáculo para evitar que, partido tras partido, vuelva a ser de los más destacados. Es indiferente si ocupa un puesto en la defensa, en el centro del campo o en la delantera. Marcos Llorente es el as bajo la manga de Simeone, un comodín impagable.

Desde que viste la camiseta del Atlético de Madrid lo ha demostrado. Su asociación con Trippier permanece en el recuerdo de cada aficionado colchonero. Por entonces, más cerca del área rival, llegó a firmar 13 goles y 12 asistencias en la temporada 20/21. Tras la salida del inglés le tocó alejarse de posiciones ofensivas y adaptarse al lateral. Una reconversión lograda con nota.

Marcos Llorente

Vuelta a los orígenes

Pero por si eso no fuera suficiente, si a Marcos Llorente le toca volver al lugar en el que empezó todo, también es capaz de hacerlo. Con un medio mermado por las bajas, Simeone devolvió al español a esa posición de pivote que siempre fue su lugar natural antes de llegar al Atlético. Y, como en el resto de espacios, Llorente volvió a destacar.

En una noche copera perfecta para el club madrileño, el comodín funcionó de nuevo. Simeone decidió meter piernas y energía inagotable al eje para ayudar a Koke y frenar las combinaciones internas del Barça. Un plan maestro que secó a los de Flick y que evidenció la notoria ausencia de Pedri. Y un escenario en el que Marcos Llorente se hinchó a robar balones (9) y a tapar espacios.

Pero no solo eso. Cuando las piernas funcionan y el cansancio hace menos mella que en el resto, la cabeza va a buen ritmo. Así, más allá de su aportación defensiva, completó un 94% de acierto en el pase. En definitiva, un partido casi perfecto del gran comodín del Atlético de Madrid. Un seguro a las órdenes de Simeone que este domingo, ante el Rayo, puede jugar de lateral, centrocampista o delantero.

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