El tenista y toda su familia han decidido abandonar su patria, Serbia, para poner rumbo a Atenas. Las rencillas entre Nole y el presidente serbio, Aleksandar Vucic, las causantes de todo el lío.
Djokovic, repudiado
En la vida, todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. De la noche a la mañana. En cuestión de días. La imprevisibilidad está siempre presente, esperando, con el mazo. Nadie te garantiza la admiración eterna, incluso, en aquellos lugares en los que has sido todo un ídolo, un referente para las masas. Es lo que le está tocando vivir a Novak Djokovic. El ganador de 24 Grand Slams, hace no tanto, era todo un emblema en su amada patria, Serbia. Los casi 7 millones de personas que habitan la nación balcánica han celebrado junto a su héroe todos sus éxitos. Y no son pocos. Cada triunfo del Djoker, especialmente en los Majors, suponía una alegría inmensa para todos sus compatriotas, incluidos aquellos que gobernaban.
El motivo de las discrepancias
Esta fraternidad saltó por los aires el 1 de noviembre de 2024. Aquel día, la caída de una marquesina en una estación ferroviaria en la Novi Sad, ciudad bañada por el río Danubio, provocó la muerte de 15 personas y, al parecer, sacó a la luz un presunto caso de corrupción en la asignación de las obras. La tragedia salpicó mediáticamente a todo el país, y fueron las manifestaciones estudiantiles, las cuales fueron apoyadas por Djokovic, las que pusieron en jaque al actual gobierno serbio, liderado por Aleksandar Vucic.

La tensión entre el tenista y la administración gubernamental ha ido creciendo conforme los meses han ido pasando. «Como alguien que cree profundamente en la fuerza de los jóvenes y su deseo de un futuro mejor, considero que es importante que su voz se escuche. Serbia tiene un enorme potencial, y la juventud educada es su mayor fortaleza», expuso el propio Djokovic en su cuenta de X el pasado 18 de diciembre. «Mi apoyo va siempre a los jóvenes, a los estudiantes y a todos aquellos a quienes pertenece el futuro de nuestro país», añadió en el Open de Australia.
No siempre la relación entre Nole y Vucic ha sido tortuosa. En 2022, cuando el astro balcánico fue deportado de Australia por su negativa a recibir la vacunación contra el Covid-19, el presidente salió a defenderlo ante el linchamiento público. No obstante, ese trato cordial ha ido perdiendo fuerza. El apoyo de Djokovic a los estudiantes ha provocado que la maquinaria mediática de la nación, en favor de su máximo dirigente, haya tachado al deportista de «traidor a la patria». De hecho, Vucic catalogó las protestas como «un intento de revolución orquestado por agentes externos», señalando claramente al tenista.
El tenis, salpicado
Para poner fin a la tensión, Djokovic, junto a toda su familia, ha decido establecerse en Grecia, más concretamente en la capital, Atenas. Allí ha matriculado a dos de sus hijos, Stefan y Tara. Desgraciadamente, el tenis también se ha visto afectado por el clima batallador existente en Serbia, y es que el ATP 250 celebrado en Belgrado desde 2021 (a excepción de 2023), y del que Djokovic es propietario, también ha hecho las maletas con destino-se disputará en Atenas del 2 al 8 de noviembre– a tierras helenas. Esta es una muestra más de las profundas discrepancias existentes entre todo un símbolo nacional y la administración pública. No parece que la situación vaya a modificarse demasiado a corto plazo, por lo que Djokovic va echando raíces a orillas del Egeo.






