Ante el Celta, Eduardo Camavinga ofreció el enésimo recital futbolístico en lo que llevamos de temporada
El joven talento francés dio una auténtica exhibición y los números así lo reflejan. En los 90 minutos disputados, Eduardo acertó el 92% de los pases; fue preciso en 3 desplazamientos largos; salió vencedor en 5 entradas y 11 duelos; recuperó el esférico hasta en 10 ocasiones; y completó 6 regates.
Polivalencia y versatilidad
Estos datos expuestos ya no solo hablan del partidazo y el excelso estado de forma del ‘12’ blanco, sino que evidencian que es un futbolista completísimo. Jugando en una posición que no es la suya, pero para la que parece haber nacido, es capaz de tener unos números que firmaría el mejor de los centrocampistas. Es preciso, elegante con el balón en los pies, valiente en cada disputa, tiene un don para la recuperación y, además, posee la capacidad innata de romper líneas de presión una y otra vez con sus conducciones vertiginosas.

Asimismo, la faceta defensiva es, quizás, la más “floja” por parte del galo. Cabe tener en cuenta que aún debe aprender los automatismos y la colocación de su nueva demarcación. Sin embargo, ante el conjunto vigués, Camavinga llevó a cabo, muy probablemente, su mejor partido en cuestiones defensivas desde que llegó al Real Madrid. Su velocidad punta le permitió salvar al conjunto blanco en una de las ocasiones más claras del Celta y, al mismo tiempo, retratar al atacante celeste que había arrancado bastantes metros más adelante que Camavinga.
El Bernabéu rendido a sus pies
Aquella carrera y aquel despliegue físico volvieron a poner al Santiago Bernabéu en pie para dar la ovación que merecía a uno de sus niños. Si algo tiene el feudo blanco, a pesar de ser uno de los estadios más exigentes del mundo, es que sabe apreciar el esfuerzo, el sacrificio y, sobre todo, a los futbolistas que lo dejan todo por esta camiseta. Es por eso que, el Bernabéu encuentra en Camavinga un nuevo ídolo ante el que rendirse; y Eduardo encuentra en el Bernabéu ese calor y apoyo que todo futbolista necesita. De este modo se crea la comunión perfecta.

Una vez llegados a este punto, resulta imprescindible resaltar que Eduardo Camavinga costó 30 millones. Sí, han leído bien, en un mercado absolutamente desbocado en el que los equipos “humildes” se permiten el lujo de realizar un desembolso de 120 millones de euros por un futbolista que acaba siendo cedido a los tres años de su compra; y los clubes-estado son capaces de ofrecer contratos multimillonarios a futbolistas en el declive de su carrera con la eterna ilusión de una Champions que nunca llega… En ese mismo mercado, el Real Madrid logró cerrar al mejor centrocampista de la próxima década por tan solo 30 millones.
«Eduardo Camavinga ha nacido para jugar en el Real Madrid”
Es una obviedad que una entidad como la merengue no puede competir económicamente con los jeques de PSG, City, Chelsea…, pero el conjunto blanco tiene algo muchísimo más importante que el dinero, el sentimiento. ¿Acaso creen que Camavinga no tuvo más opciones antes que el Real Madrid? ¿De verdad piensan que un futbolista con la proyección de Eduardo no oyó cantos de sirena provenientes de Francia e Inglaterra para cambiar su sueño por unos cuantos millones? Ya les asegura un servidor que sí, pero Camavinga siempre lo tuvo claro.
El Real Madrid siempre fue su prioridad, su gran sueño, y, como bien suele decir Florentino Pérez, Eduardo es, sin duda, uno de esos futbolistas que han nacido para vestir la elástica merengue. En sus primeras dos apariciones con la camiseta del Real Madrid, Camavinga logró anotar un gol y dar una asistencia. Siempre suele hablarse de periodo de adaptación, de tiempo de aclimatación, pero cuando un futbolista ha nacido para triunfar en el Real Madrid no necesita nada de eso.

Así pues, una vez expuestos todos los datos y las evidencias sobre el rendimiento exponencial y la proyección de este talento que marcará una época en el mundo del fútbol, me gustaría dirigirme a ti, Eduardo.
PD:
Lo primero, gracias. Gracias por elegir al Real Madrid, por cumplir el sueño de cuando eras niño y por haberte entregado desde el primer minuto en cuerpo y alma a este proyecto. De verdad, gracias por el trabajo, sacrificio y esfuerzo, porque gracias a estos tres factores lograste callar las bocas de todos aquellos que no confiaron, que decían que venías a ser el suplente de Kroos y Modric y que jamás conseguirías ser titular en este equipo; y, de este modo, enorgulleciste a todos los que confiamos en ti desde el principio. Gracias, también, por esa sonrisa, esa sonrisa eterna que ilumina al madridismo y, a la misma vez, lo tranquiliza, porque sabemos que, si el futuro está en tus manos o, mejor dicho, en tus pies, no habrá nada que temer.

Y, por último, gracias por cada exhibición o recital en cualquier partido que juegas, por cada conducción de las tuyas que hace levantar a cualquier madridista de la grada o del sillón; por cada recuperación de esas que rozan el infarto, pero acaban por devolvernos la vida; gracias por esa elegancia y belleza estética con el balón en los pies que no podría definir mejor al club; gracias por haber asumido la responsabilidad del ‘12’, porque no podría tener un mejor heredero; gracias por haber hecho historia con el Real Madrid, con tu Real Madrid, y por toda la que te queda por hacer… gracias, en definitiva, por tener el placer de poder decir que vi jugar al Real Madrid de Eduardo Camavinga.
Autor: Sergio Hervás






